lunes, 29 de julio de 2019

La Fuga: Ezkaba-Luzaide 63.9k y 2200m+

Casa Bidondo de Luzaide.


La Fuga.

En la gran fuga de 1938 del penal o campo de concentración franquista de San Cristobal, en la cima del monte Ezkaba (895m), a las afueras de Pamplona, ochocientos presos se fugaron tomando los bosques y senderos del monte con idea de huir a la frontera con Francia, y pasar, ya libres, al otro lado. Algunos historiadores se refieren a esta fuga como una de las mayores, o la mayor de Europa, desde un penal. Del total de desertores, doscientos fueron asesinados mientras huían o fusilados posteriormente sin juicio.


Oficialmente, según lo encontrado en documentación hasta ahora, solo tres encarcelados lograron pasar al otro lado y lograr la libertad (aunque existe la teoría de que pudieron ser alguno o algunos más): Jovino Fernández lo haría por la localidad fronteriza de Urepel (actual GR 225), y Valentín Lorenzo y José Marinero lo harían por la localidad de Arnegi, tras aparecer con intención de rendirse en un caserío de Luzaide, el de Bidondo, pero cambiarían de opinión al comprobar que en escasos cientos de metros podían pasar a Francia tras cruzar el río Luzaide.

Luzaide


La Fuga del Fuerte San Cristobal es una gran desconocida para el gran público. Este episodio, el más sangriento en la historia reciente de Navarra, quedó enterrado bajo toneladas de olvido y miedo, al fin y al cabo los vencedores de la Guerra Civil Española y posterior dictadura habían sido los propios verdugos. Por esto y más, el desconocimiento sobre ello es mayúsculo, y muchos no saben que los dos esforzados fugitivos que lograron la libertad en Arnegi tras nueve días de huida por el Pirineo Navarro, fueron ayudados por dos hermanos de Luzaide, cuando se creían derrotados.


<<Ya estábamos dispuestos a entregarnos y no hibamos ya a un pueblo para entregarnos y nos metimos en una casa que estaban allí dos hermanos, uno de 14 años y otro de 16. Les contamos quien éramos, que nos digeran donde estábamos y nos dijeron que en España, que aquel pueblo que estaba allí muy cerca se llamaba Balcarlos y nos dijeron ven aquel regato que estaba a unos 300 metros que era la frontera. Excuso el decirle la alegría que tuvimos y nos digeron por donde teníamos que ir para no meternos con los carabineros y muchos soldados que andaban en nuestra búsqueda. Ellos no nos perdieron de vista asta que no nos vieron pasar la frontera y nos daban con los pañuelos y nosotros a ellos en señal de despedida y llenos de alegría. Nos presentamos los dos en una casa de campo a unos 500 metros que sólo nosotros sabemos lo que nos costó llegar allá, tantos días sin comer, agua sí, los últimos días ya encontrábamos. En aquella casa que nos presentamos ya en Francia ya nos dieron de a comer muy bien y nos fueron a llevar a el pueblo que estaba a 12 kilómetros que se llama San Juan de Pie de Port, yo montado en una yegua y el otro en un burro. Yo hiba vestido de requeté con un traje que me había mandado a el penal mi hermana Julia todo desgarrado y biéndose la carne por todos los lados. En ése pueblo se presentaron dos Ministros de la República Española a recibirnos y yo le dige ya seremos los últimos que pasamos y nos contestaron afortunadamente son Vds los dos primeros y serán los últimos, porque tenemos noticias que los habían cogido a todos y ya están fusilados.>>



-Valentín Lorenzo a sus familiares (1977)

<<En Bidondoa en 1938 la familia Lapeire. Antton (1920-1939) y Pierre, (1924-1987) son los más acordes a los jóvenes descritos por los fugados. Desde el caserío se ven algunas casas del pueblo y el fronterizo cauce del río. El anterior caserío familiar Bidondo zaharra estaba junto al río fronterizo, a 600 metros. Ambos quedaban comunicados por una senda, protegida por setos y arbolado, ideal para encaminar a los fugados para el cruce de frontera. Al otro lado del río, hay caseríos aislados y el barrio de Ondarrola. Más allá, Esterenzubi. La familia Lapeire, a su vez, era propietaria en las laderas del monte Adartza, de dos bordas, Pahanta y Okoitze, donde pudo darse el encuentro con los jóvenes que atendían el ganado y que cuidaron de los fugitivos.>>


-Web Los Fugados de Ezkaba 1938.


Un dato curioso: La propia Guardia Civil, en su informe del 15 de junio de 1938, escribe erróneamente que Valentín y José han pasado a Francia por Orbaizeta y Esterenzubi-St Michel, camino que curiosamente será bastante utilizado por judios en sentido inverso, escapando de Hitler y la barbarie nazi, en los años venideros.  Solo en el Pirineo Catalán se calcula en 20.000, los judíos que atravesaron la muga huyendo del holocausto.

Qué fue de Valentín y José. 



Valentín Lorenzo, salmantino, había sido apresado por los falangistas en su localidad natal de Villar del Ciervo a la edad de 36 años, por ser secretario local de UGT, y había sido condenado a doce años de cárcel por un Consejo de Guerra y enviado al Penal de San Cristobal. José Marinero por su parte, era segoviano y había sido enviado a San Cristobal con 21 años al haber formado parte de la resistencia al golpe militar del 36. Tras alcanzar Iparralde, y pasar las correspondientes pesquisas para conocer la veracidad de su proeza, volvieron al bando republicano en Catalunya, pero volverán a tener que cruzar la frontera tras perder la guerra. Valentín acabará en Burdeos donde reiniciará su vida con su esposa Sabina, tras pasar por varios campos de concentración franceses y vivir en sus propias carnes los envites de la Segunda Guerra Mundial. En el caso de José, éste tomará un barco vapor a Mexico, donde rehará su vida junto a una mujer hija de inmigrantes españoles. En México trabaja en varios oficios e incluso formará un grupo musical, pero nunca contará nada de su duro pasado.

<<Concentrado en la supervivencia, necesitado de pasar página a recuerdos tan duros, no confesó a su familia su pasado, que conocieron, asombrados, una vez fallecido José en 1963, con 47 años. Nunca volvió a su tierra.>>





Unir Ezkaba con Luzaide de una tirada. 

El monte Ezkaba da bastante miedo a las cinco menos cuarto de la mañana cuando conduzco carretera arriba. Por el camino, oscuridad, langarra y mucha humedad, aunque también me topo con un coche orillado que ilumina su interior con una luz débil y vaho dentro... algunos disfrutan de la intimidad que da el bosque por la noche. En la cima de la montaña la imagen de la puerta del penal me pone los pelos de punta. Hay grafitis y pintadas que hacen alusión a los aquí encarcelados hace 80 años, y sin más divagación, tras aparcar, me pongo en marcha en medio del txirimiri y una niebla que rebota la luz de mi frontal. Salgo sin darle muchas vueltas al coco porque el lugar da un miedo que te cagas de noche, con tiempo revuelto y en solitario, y sería fácil posponer la arrancada por lo menos hasta el amanecer.

Bajar por la vertiente norte de Ezkaba corriendo no es muy agradable porque hay bastante barro que se pega a las zapatillas, pero me las arreglo para aterrizar en Garrués sin ningún percance y tomo la carretera a Makirriain para coger velocidad y soltar pelotas de barro que salen despedidas con cada zancada. De repente el txirimiri desaparece y la Luna aparece en un claro de nubes en el cielo e ilumina los campos y pinares de Ezkabarte en una imagen nocturna sideral. Hace 81 años todos estos lugares fueron testigos de horror y muerte, y me impresiona recordarlo mientras atravieso el segundo pueblo del reto. Sobre Makirriain corono la primera aldapa del recorrido y un poquito más adelante vuelvo a tomar la GR225 que seguí entre la cima y Garrués. El descenso a Sorauren lo hago rápido y cómodo a la luz de mi frontal por este tramo de la GR rapidísimo.

A la salida de Sorauren, el tercer pueblo que atravieso, tengo el primer pequeño contratiempo del viaje; no soy capaz de dar con la pista forestal que sube hasta casi el Portillo sobre Zabaldika, y zigzageo entre huertas e invernaderos hasta que por fin la tomo. En la cima del portillo, llevo unos doce kilómetros y pico, y hora y media de pateo, cuando amanece del todo y ya puedo prescindir del frontal. El Camino de Santiago me espera tras un divertido descenso al cuarto pueblo que atravesaré. Un poco más adelante, en la playa fluvial de Irotz, hay dos furgonetas rollo "after" de gente que baila al son de música reggaeton... Son las seis y cuarenta de la mañana. 

Desde Irotz hasta Zubiri me aparece un extraño dolor de patas mientras me cruzo con los peregrinos que han partido de Larrasoaña o del propio Zubiri. No sé a qué se debe, y pienso que puede ser porque el paisaje no es muy espectacular ni motivador, al lado de la N-135, o porque buena parte de los peregrinos del Camino de Santiago con los que me cruzo me dan repelús con su masticado saludo "Buen Camino", y sus pintas de haberse escapado del rancho de los Davidianos de EEUU. Pero me entono de nuevo tras Zubiri, subiendo por el monte al Alto de Erro donde me reciben de nuevo el txirimiri y la langarra, pero el sosiego es espectacular porque no hay nadie en el sendero ni en la nacional cuando la atravieso en el alto. Vuelvo a cruzarme con la siguiente txanda de peregrinos, los que han salido de Roncesvalles o los pueblos posteriores, mientras desciendo a Linzoain, ya con casi 35 kilómetros y cuatro horas y veinte minutos de paseo. El siguiente pueblo es Biskarreta, que está en fiestas, pero cuando lo cruzo no hay ni un alma en sus calles porque son casi las diez de la mañana. La resaca, los ronquidos a sabor kalimotxo y la deshidratación post-fiesta se pueden masticar en el aire. En el bar de la salida, le pido al famoso comerciante Miguel un refresco y un poco de turrón de chocolate que me ofrece.

-¿Qué te cuentas? ¿Haciendo un poco de deporte?  
-Si, bueno...
-¿De dónde vienes?
-...de...de Pamplona.
-¡¡¡¿¿¿Qué???!!! No me jodas, ¿a qué hora has salido? ¿Corriendo?
-Si... bueno en realidad he salido del Fuerte de Ezkaba....
-Ay la ostia.
-La idea es llegar a Valcarlos, poco a poco, a ver si puedo.
-¡Pero qué me estás contando!
-Estoy rememorando la Fuga de 1938... quiero unir Ezkaba con el caserío Bidondo de Valcarlos. Hasta él llegaron dos fugados....
- Joder, qué pasada. A mí la que me flipó fue la Fuga de Segovia.

Subiendo al Alto de Mezquiritz marcho muy a gusto y el encuentro con un peregrino de unos catorce años que camina con sus padres, es muy cachondo.

-Aun te queda mucho para Roncesvalles, ¡no veas lo que te queda!
-No voy a ahí.
-¿No? ¿Vas a parar antes?
-No, espero llegar hoy a la muga con Francia... en unas pocas horas andaré por allí.
-¡Si hombre! No me times.
-Agur.

En Aurizberri llevo una maratón y cinco horas y veinte de marcha, cuando afronto la tediosa cuesta de asfalto posterior y el llano por pista a Burguete. De nuevo cae agua y hace un viento fresquete del norte. Sin darme cuenta atravieso este precioso pueblo de nuestro Pirineo y para cuando me doy cuenta, estoy en el hayedo cerrado antes de Roncesvalles. Un pelotón de beteteros me adelanta y uno me grita que a dónde voy, que me voy a mojar... Poco a poco voy cumpliendo el objetivo y aterrizo en La Posada de Roncesvalles muy fresco y contento, aunque las patas empiezan a protestar. De nuevo me pido otro refresco y chocolate...

La ascensión de 145 metros de desnivel a Ibañeta la complico tomando unos tirabides a la derecha de la carretera, sin tomar el sendero correcto. Lodazales y ortigas me salen al paso y en cuanto puedo y veo una calle limpia de vegetación, escapo al asfalto, donde troto el último medio kilómetro a rueda de un ciclista francés que puede tener ochenta años, y que grita de excitación en cuanto ve que va a coronar Ibañeta entre la niebla y el txirimiri. El final está cerca y voy cumpliendo los horarios para llegar a la hora del Vermut a Luzaide, que además está en fiestas. El tramo del Camino de Santiago que baja a Casa Guardiano y después hacia el barrio de Gañekoleta es espectacular. Luzaide-Valcarlos posee hayedos, cascadas, barrancos y caminos increíblemente bonitos (por algo me emparejé con una de allí) y desciendo ensimismado, tanto que pierdo el camino en un cruce y bajo por error a la carretera a la altura de la Revuelta Ferrán... Por delante varios kilómetros de asfalto tediosos por la N-135, hasta que vuelto a tomar la senda en el tramo de Tres Puentes.

Aquí, en la entrada a este tramo, resbalo en unos peldaños de madera húmeda y mi culo cata suelo. Me he hecho pupa en un tobillo, llevo casi sesenta kilómetros en las articulaciones, y hago caminando este tramo de senda hasta Gañekoleta... Pero me dejará de doler al salir a terreno llano. Este barrio de Luzaide es uno de los núcleos de casas más bonitos de Nafarroa para mi gusto, ¡qué lugar abrazado por la selva y las peñas! Solo me restan unos pocos kilómetros hasta el pueblo, que los hago alegre y contento, aunque en cuanto pongo mis pies en la calle principal saludo sin detenerme a algunos amigos y conocidos que están en los puestos de fiestas por tener ganas de acabar. Aun me espera la subida de 200 metros positivos a Bidondoa. Una vez en la tienda de Ardandegia tomo la cuesta al barrio del Bizkar donde tiene la casa la familia de Ainara. Cuando llego a la altura de la casa, Ainara me espera con una pancarta que han hecho ella y su madre, y su aita me anima pegando golpes de leña a un carro de metal, antes de decir que llevo demasiadas horas para llevar 62 kilómetros de monte solamente....¡La madre que los parió qué vergüenza! Pero gracias.

Me restan dos kilómetros de carretil, primero en bajada y a continuación en subida, para terminar de enlazar Ezkaba con el lugar donde los dos fugados de 1938 encontraron la ayuda de dos chicos para pasar al otro lado... Ainara me adelanta en furgo porque después me bajará a la ducha y a la comida de su casa junto a sus aitas y tíos, todos muy majos. De fondo podemos oír los tiros del Campeonato de Tiro al Plato que ganará un viejo conocido de este blog, el amigo Pin. El asfalto se empina tras Casa Argina y de repente aparece Casa Bidondo al final de una recta frondosa y en sombra. La estampa es muy bonita. He unido a pata el Fuerte de Ezkaba con el Caserío Bidondo (casi 64km y 2200m+) en poco más de ocho horas de deleite y trote disfrutón, y sobre todo en relativa autonomía cargando con barritas, jamón y geles, frontal, móvil, chubasquero, gorra y sistema de hidratación de 75cl, pero parando en dos bares. 

Cautiva y remueve mucho las entrañas cuando uno se da de bruces con un caserío así y conoce su historia, porque en su día este lugar y sus gentes significaron mucho para un par de fugitivos demacrados, que huían de las garras del fascismo para encontrar la libertad al otro lado de un río fronterizo. ¡Que no caigan en el saco del olvido estas cosas! 


-"If you tolerate this your children will be next" de Manic Street Preachers (1999)
(El futuro te enseña a estar solo.
El presente a tener miedo y frío.
"Así que si puedo disparar conejos, entonces puedo disparar a  fascistas"
Balas para tu cerebro hoy
Pero lo olvidaremos todo de nuevo.
Monumentos puestos de la pluma al papel.
Me convierte en una maravilla sin agallas.
Y si toleras esto, tus hijos serán los próximos.)

64k y 2200m+

Fuerte San Cristobal.
Garrués.
Makirriain.
Akerreta.
Llegando a Zubiri.

A abrigarse en el Alto de Erro.
Un arco iris entre cables....

Alto de Mezquiritz.
Hayedos de Aurizberri.

Orrega-Roncesvalles.
Ibañeta, queda poco.
...

Gañekoleta.

Pueblo en fiestas...

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Bidondo por fin.












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