martes, 20 de febrero de 2018

Ferrata Cala del Molí.


Ederra. 
Dolores pasea con su perrita por el sendero de la Cala del Molí casi todos los días. De origen gallego, vive en Catalunya desde hace medio siglo. Es viuda de navarro y tiene familia en Villafranca y Tudela. Sus sobrinas le llaman Nekane.



Me cuenta que ha conocido dos sucesos mortales en la Ferrata espectacular que hay en esta Cala: Un hombre mayor que murió de infarto al descender los primeros metros de la vía, y una experimentada montañera al asomarse al acantilado. La mujer me cuenta que sus amigas y vecinas son demasiado sedentarias y que sufren achaques que ella no sufre. "Lo único, que el ordenador que tengo en la cabeza me funciona mal". En dos ocasiones me dice que le gusta pasear porque ve cosas con alma, como los pájaros pequeños o los barcos de mercancía de los que trata conocer su origen. Yo le digo que lo guay de viajar solo es que además del paisaje y la gastronomía, se conocen a personas como ella. Agur Nekane, hasta siempre.

En el Mirador de Triadores. 

Empieza la ferrata. 

Tres catalanes me preceden en el descenso fácil, y me dejan pasar. 

Primer tramo cerca del agua. 

Disfrutando como un puto enano. 

Una ferrata única. 

El Paso de la Prenyada. Eso dice un cartel. 

Tramo vertical para llegar al puente tibetano que marca el final del primer tramo. 

Ganando altura. 

... 

Empieza lo bueno. 


Pasos mojados por la lluvia mañanera.... 

Junto a las gaviotas hay un libro de piadas. 

... 

Yeah



Cuando terminó la ferrata mis amigos catalanes están acabando la primera parte. 


Dolores, Nekane para los amigos. 







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