Intento al Hamperokken, el cervino de Troms.
Mal tiempo reinante.
Glaciares en la cabecera del valle noruego de Bjornskardalen.
El Matterhorn de Tromso, el Hamperokken de 1400 metros, se sacude con malas pulgas si le pones un pie en su lomo. Tras hora y cuarto de ascensión y casi habiendo superado los 1000 metros de desnivel, casi salgo volando por los aires en cuanto enfilo los primeros metros de la cresta norte de la montaña. Las borrascas entran en fila una detrás de otra desde el Mar de Noruega, y lo hacen con bastante violencia. Me piro.
Durante una década, este monte afilado del Círculo Polar era el protagonista de la prueba larga de la Tromso Skyrace, una prueba que organizaban Kilian Jornet y Emilie Fosberg. En la edición de 2017 la corredora estadounidense Hillary Allen cayó de la cresta de la montaña y casi pierde la vida fracturándose doce huesos (dos vértebras, muñecas, costillas...). Los organizadores ofertaban la prueba como una dura carrera de sky en semiasistencia.
Por la tarde, en Tromso disfrutaré sobremanera empapándome de las historias, y de la escultura junto al Museo Polar, de Roald Amudsen, legendario explorador noruego, primer hombre en el Polo Sur, y que usaba el Polo Norte desde Tromso como campo de juego. Un grande. La ciudad es pequeña y estéticamente es muy parecida a las típicas ciudades grises y ordenadas escandinavas. Eso sí, el entorno es espectacular.
Estádecidido, me piro a Suecia en busca de mejor clima y cimas más altas.
Agur.
Valle de Bjornskardalen.
Cresta norte del Hamperokken... no se ve la cumbre...
Sendero cómodo los primeros cientos de metros.
Abedulares boreales.
Ganando altura rápidamente.
Monumento a Roald Amundsen junto al Museo Polar de Tromso.
Junto al puerto...
Centro de Tromso.
Qué tiempo, me voy a Suecia.












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