Últimos días en el Gran Norte.
Alpes de Lyngen por fin soleados.
Entre septiembre y noviembre me ha quedado claro que la climatología en los fiordos del norte es inestable. Una pena no haber podido visitar más los Alpes de Lyngen. En el recuerdo quedarán el intento huracanado al Hamperokken, y el trail otoñal y frío a la lengua glaciar de Steindalsbreen. Al menos, su mal tiempo me llevará a conocer el altiplano y sus majestuosos paisajes del noroeste finlandés en busca del buen tiempo, con las ascensiones al Saana y al Monte Halti, y el gran Norte de Suecia y sus espacios abiertos al estilo Alaska...
El día que regreso a Tromso el cielo se abre sobre Lyngen tras una visita trailera gris y lluviosa al Valle de Manndale. Los glaciares al otro lado del gran fiordo de 80 kilómetros de largo, brillan sobre bosques boreales otoñales. También la nieve recien caída sobre Hatteng o Elsnes, brilla entre colores cálidos melancólicos, y Oteren es punto de partida de una carretera sideral, dominada por una gran montaña rematada por dos colmillos increíbles... del Otertinden dicen que es el Cervino de Laponia...
Queda el último vivac de coche. Mi casa. Y al amanecer habrá una buena despedida desde la ventanilla del avión. ¡ Hasta siempre Laponia !
Alpes de Lyngen al otro lado del fiordo.
...
Montañas solitarias.
Sol, naranjas y roca.
El Otertinden.
El Cervino de Laponia...
Mucha belleza.
Tromso.
Mi hogar estas dos semanas.
Agur!






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