Secretos Pirenaicos (Artículo que publicamos en Pyrenaica III/2023)
Auñamendiako Sekretuak.
Aria.
<<Las montañas del País Vasco, la Haute Soule, son las más
vivas de toda la cadena pirenaica (...) En esta parte privilegiada
de la cadena las montañas enmarcan una vida alegre>>
-Patrice de Bellefon.
En el Pirineo de toponimia vasca que cae desde la alta montaña limítrofe oscense hasta el mar Cantábrico, encontramos aún hoy rincones escondidos, ocultos a la vista, que
tuvieron vida hace décadas y siglos, pero que quedaron
olvidados por motivo de la deslocalización. En aquellos en
los que había cascadas y engorgamientos de agua limpia, se
practicaron sus primeros descensos
de barranquismo deportivo hace
tres y cuatro décadas y, mientras
unos pasaron al papel de las guías y
de las revistas (más tarde a internet),
otros quedaron relegados al olvido.
Como contraposición a descensos
tan conocidos y documentados de
nuestra cordillera y de nuestras
sierras prepirenaicas como son,
por ejemplo, Olhadubie, Althagneta,
Arrako, Arandari, Diablozulo o
Xapitel, existen otros, algunos
magníficos, que permanecen aún hoy en la tranquilidad del
anonimato, pese a la edición de varias guías de barranquismo
los últimos años que han dado a conocer muchos de estos
lugares olvidados.
Me gustaría que este artículo sirviese para la reivindicación
de nuestros rincones secretos, «la Navarra escondida»,
como escribiera el incombustible aperturista y divulgador
Fran Padilla, porque aún quedan sorpresas y regalos que no
aparecen (o casi no lo hacen) ni en papel, ni en internet. Me
centraré en algunos descensos de Ibañeta, Aezkoa e Irati.
En tiempos donde algunos rincones de moda se masifican y
sirven en muchas ocasiones para retratar actitudes artificiosas
e impostadas en busca de una aprobación, reivindicar la belleza
y el valor de lo secreto o lo apartado parece revolucionario.
Cuidado con las lamias y gentiles de estos parajes.
CAÑÓN DE ARBANTA
Este cañón de tres kilómetros declarado Área de Protección
de Fauna Silvestre tiene inicio en las minas del mismo nombre. Las minas de Arbanta sirvieron de sustento mineral a
la Real Fábrica de Armas de Orbaizeta hace dos siglos. Hasta éstas llegaban caminos de caballería desde los collados superiores, pero ninguno remontaba la regata desde Tres
Puentes, rincón de Luzaide donde ésta desemboca en el
río del mismo nombre. Es en este angosto valle de Luzaide
donde tuvo lugar la batalla de Roncesvalles; y sorpresas en
forma de desfiladeros y cortados no faltan...
Nosotros conocíamos algunos detalles del cañón antes de
meternos en él: Arbanta y sus afluentes fueron descendidos e
investigados por barranquistas franceses en los ochenta. Conocíamos a algunos barranquistas navarros que habían descendido y reequipado el afluente Atxitarro y la mitad inferior
de Arbanta. Y teníamos el testimonio de un amigo de Luzaide
que nos había explicado que de las minas hasta la confluencia
con Atxitarro, en Arbanta había muchas cascadas y «txirristas» donde se ahogaban perros de caza. Así que Asier Antxo
y yo decidimos bajar el Cañón de Arbanta íntegramente y ver
qué se cocía allí abajo. Tras hora y media de aproximación,
comenzamos un descenso que, sin saberlo, nos iba a dar 17
rápeles y 5 horas de actividad para descender 400 metros de
desnivel. Hasta la confluencia con Atxitarro practicamos 14
usos de cuerda, alguno de 40 metros tumbados, encontrando
la única instalación, muy antigua, en el séptimo rápel.
A partir de Atxitarro los saltos de agua están reequipados,
destacando la gran cascada de 30 metros llamada de Turrustaundi, donde acaban las dificultades, aunque se puede
seguir haciendo algún rápel más no obligado.
Como curiosidad, al tiempo descendimos Asier, Edu Eguren y yo el afluente de Atxitarro, y justo antes de su desembocadura en el Cañón de Arbanta, encontramos en el cauce
la mochila de un peregrino alemán que justo un año antes
había aparecido muerto cerca de Tres Puentes. El hallazgo
hizo que al día siguiente tuviera que testificar en el cuartel
de la Policía Foral de Iruña. El pobre hombre se había perdido
en la etapa del Camino de Santiago entre Donibane y Roncesvalles y había perecido víctima de la hipotermia y de los
golpes al destrepar Atxitarro y evitar las cascadas de la mitad inferior del Cañón de Arbanta. Por el camino, se despojó
de su mochila para avanzar más ligero...
En la actualidad, Arbanta (o arroyo de Arrollandieta), es
uno de los más de setenta roquedos regulados en Navarra
en materia de actividades deportivas, y sus descensos solo
están permitidos del 1 de agosto al 30 de noviembre.
Arbanta.
Cruce con Atxitarro.
AEZKOA E IRATI
El Valle de Aezkoa, entrada natural al mundo mágico de
Irati, además de poseer varias de las cuevas con más desarrollo de Navarra sin contar las del macizo de Larra, posee varios descensos barranquistas desconocidos y otros de reciente divulgación escrita. El Barranco de Zorrate y
la Cascada de Arrigorria aparecen sobre papel e internet
desde hace algunos años. El primero, un descenso atractivo
excavado en caliza, ya fue descendido en 1990 por el grupo
de espeleología Satorrak y además de tener un tramo engorgado precioso, acaba en una cascada volada que cuando lleva agua es paradisiaca. Es el barranco del pueblo de
mi amatxi. Mientras, Arrigorria en Garralda ofrece un rápel
opcional encajado de pocos metros y un gran rápel vertical
de 40, y si continúas bajando hacia el río Irati salen al paso
dos pequeños rápeles de 7 metros. Eso sí, baja agua muy
pocas veces al año.
Respecto a los descensos desconocidos del valle, destaca Igaurri Xokoa, entre Aria y Aribe. Allí, en calizas, hay un
resalte de 8 metros que precede a una preciosa cascada de
26 metros, la cual tiene en cada orilla un túnel subterráneo
para dejar la boca abierta a cualquiera. Singular rincón éste,
donde cuentan algunos aezkoanos que en su cascada se recogía agua para mezclar con vino... Otros descensos, pero
sin mucho interés, a coger con mucha agua, serían los de
Berrendipea en Hiriberri, Ximingoeta en Garralda o Azkarregia en Aria.
En la Selva de Irati, en su vertiente navarra, destacaría el
cañón escondido que forma el río Urtxuria antes de la ermita de la Virgen de las Nieves, y las misteriosas Cascadas de
Andrilla. En la vertiente sureste del Pico Orhi, la regata de
Andrilla cae hacia Itzaltzu. Su nombre viene de Andreila, «la
mujer muerta», en euskara. Este topónimo se relaciona con
la leyenda de Juana III de Albret, la reina protestante que
gobernó al otro lado de la frontera en el s. XVI y que murió
envenenada en París. La tradición oral cuenta que cuando
sopla el viento sur o hace muy mal tiempo, un cortejo de
hadas y de brujas recorre el bosque portando el sudario de
la citada reina.... También se dice que si eres testigo de esa
procesión abandonarás el mundo de los vivos ipso facto. Sus
cascadas forman varios rincones remotos de acceso laborioso. Su descenso íntegro permite media docena de usos
de cuerda, destacando un rápel vertical de 16 metros y otro
tumbado hacia una poza bonita en mitad de ninguna parte.
Eskerrik asko a Asier y a todos aquellos que me acompañaron alguna vez en alguno de estos viajes. De corazón.
BIBLIOGRAFÍA:
- Francisco J. Padilla. Barrancos, Errekas, Cascadas y Foces
Navarrensis. 2016
-Javier Iturritxa. Barrancos y Cañones de Euskal Herria. 2012
- Investigación espeleológica en el monte Petxuberro (1096
m). (Sierra de Abodi, Irati). 1990. Grupo de Espeleología Satorrak. Pamplona/Iruña.
CARTOGRAFÍA:
-Web del Sistema de Información Territorial del Gob. Navarra.
TEXTO Y FOTOS:
Christian Pau. Autor del blog “Montañas
de Camille”, es barranquista, escalador, montañero,
corredor de trail, espeleólogo y ciclista. Ha recorrido la
Península Ibérica, Pirineos,
Atlas, Sahara, Dolomitas, Tatras, Alpes, Cáucaso, Islandia, Andes y Patagonia.
FOTOS
Asier Antxo. Barranquista empedernido, es gran amante de los
barrancos de Iparralde, Navarra y Pirineos. También
practica descenso en MTB.










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