martes, 12 de noviembre de 2019

Caimodorro (1940m) el techo de Los Montes Universales 2011

Cima invernal.

Las últimas semanas, varios de los partidos políticos que se han presentado a las elecciones de este domingo día 10, han puesto el foco con bastante fuerza en el problema de la España Vaciada. Si bien es cierto que no es un problema que afecta únicamente a España porque afecta a buena parte del planeta, la despoblación de las zonas rurales españolas deja tras de sí una de las regiones con menor densidad geográfica de Europa, la llamada Serranía Celtibérica, también conocida como la Laponia Española o del sur. Esta serranía con una densidad por debajo de los 8hab/km2, comprende terreno de diez provincias de cinco comunidades autonómas, y coincide geográficamente con buena parte del Sistema Ibérico. En ella se levantan infinidad de montes por encima de los 1800 metros de altitud, destacando un buen número de dosmiles como son San Millán y San Lorenzo (Sierra de la Demanda), Urbión (Picos de Urbión), Moncayo (Moncayo), o Peñarroya y Javalambre (Teruel) entre otros, y otros que sin llegar a esa cifra poseen mucha relevancia como son Mogorrita (Cuenca), Penyagolosa y Cerro Calderón (Valencia) o Caimodorro (Montes Universales) entre otros.


En 2011, en uno de mis viajecitos invernales por la España Vaciada en busca de soledad y sosiego, el día anterior a subir al Penyagolosa, techo de Castellón, me asomé conduciendo a los Montes Universales con mucha curiosidad. La nieve cubría los orillos de la carretera y los inmensos pinares que hay entre Cuenca y Teruel, y me gustaron muchísimo los pueblecitos aislados de esta parte, bañados en el apagado sol de invierno. Aquel día de hace ocho años subí al Caimodorro de 1940 metros, techo de los Montes Universales, sintiéndome como un  esquiador en Laponia, porque los paisajes repletos de coníferas eran infinitamente abiertos, y todo estaba nevado.

Desde la carretera fui bordeando una loma hasta salir a un inmenso claro en el bosque, dominado en su extremo oeste por unas pequeñas peñas. Por su derecha abrí huella monte a través para tras 300 metros de desnivel aterrizar en el gran vértice geodésico de la cima. Allí arriba no había vistas, ni postales de montañas increíbles, solo frío, soledad y sosiego, y me pareció impactante. Casi todos los años vuelvo al Sistema Ibérico, he ascendido a todas las montañas del primer párrafo y a muchas otras más, siempre o casi siempre en invierno, y me suele producir mucho impacto. Las regiones rurales deshabitadas en medio de estos espacios desolados e infinitos nos revuelven las entrañas a muchos. 

No muy lejos del monte Caimodorro se levanta el pueblecito de Bronchales, uno de los más altos de España, expuesto a las inclemencias del norte como ninguno. De este pueblo de 400 habitantes partió en una noche de diciembre de 2014 un hombre de 37 años para estrellar su coche repleto de bombonas de butano en la sede del PP en la Calle Génova de Madrid. Uno de los alunizajes más salvajes de la historia reciente del país. Eso sí, ninguna bombona logró explotar. Era un parado de larga duración hastiado y deprimido en mitad de una de las regiones más solitarias de Europa.

-"A Forest" de The Cure (1987)
(Escucho una voz
diciendo mi nombre
el sonido se encuetra profundo
en la oscuridad
escucho su voz
y comienzo a correr
dentro del bosque)












No hay comentarios:

Publicar un comentario