Juan de Orbara, el Abad aezkoano que desafió a los conquistadores de Navarra.

Castillo de Amaiur.


Ser de Aezkoa o de Orbara y parar en Amaiur, en el Valle de Baztan, a visitar este rincón histórico, último bastión de resistencia de los defensores del Reino de Navarra frente a la conquista de la Corona de Castilla en 1522, resulta chocante y sorpresivo porque en el Monolito conmemorativo a la batalla, aparece primero un tal Juan de Orbara Abad de Urdax. 

Juan de Orbara fue una figura histórica importante y comprometida con la soberanía del Reino de Navarra en el final de sus días. La labor más destacada de este aezkoano fue el apoyo activo a los sitiados en la mítica fortaleza de Amaiur desde el vecino Monasterio de Urdax, el último foco de resistencia armada antes de la consolidación del dominio castellano.

Este religioso aezkoano había sido nombrado abad perpetuo de Urdax por el papa León X. También fue canónigo pampilonense por el favor de la reina Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos,  y fue fiel acompañante de los destronados Albret o Labrit en su destierro a Francia, la última dinastía real navarra. Así entonces no es difícil imaginar que no fue grato al virrey tras la conquista de Navarra, el militar Antonio Manrique de Lara, de hecho hay constancia de la detención en marzo de 1520 del propio Juan en Urdax por los invasores. Juan de Orbara utilizó su influencia y los recursos de su abadía para intentar frenar la absorción del reino, manejando la información y los contactos que le ofrecía su doble posición, una en Pamplona y otra en Baztan. En 1522 alertó de la llegada del ejército castellano enviando cartas a Jaime Vélaz de Medrano, alcaide del castillo, informando sobre los movimientos de las tropas. Y aunque su ayuda no evitó la caída de la fortaleza en julio de ese mismo año, Orbara es reconocido en la historia del castillo como uno de los apoyos clave de la resistencia navarra.

Tras la rendición, los defensores de Amaiur, conocidos como los "200 de Amaiur", fueron tomados prisioneros y enviados a Pamplona. Muchos de ellos murieron en prisión o sufrieron duras represalias, y el castillo fue dinamitado en agosto. También hubo un perdón condicionado al que se adherieron medio centenar de los prisioneros. En el caso de Juan, existe poca documentación de sus últimos años, que lo sitúan exiliado en Baiona en 1524.

Como curiosidad, el sobrino de Juan, Pedro de Orbara siendo párroco de Hiriberri acabó siendo también Abad del Monasterio de Urdax en 1539. 

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