viernes, 27 de noviembre de 2015

La Teresina 2010

Tramo final de la Teresina.

Hace justo un año se cerraba la primera vía ferrata del Estado, la Teresina de Monserrat, inaugurada en 1993 y con la firma en la equipación del conocido escalador Antonio García Picazo. El Grupo de Trabajo de la Mejora de la Seguridad de Monserrat calificó de potencialmente peligrosa esta vía ferrata catalana, y la cerró mientras duraran los trabajos de restauración, que han durado un año. El día 1 del pasado mes de Octubre se reabrió y quienes la han hecho en estos dos últimos meses aseguran que la restauración se ha hecho únicamente en los tramos más verticales, con la vieja equipación aun presente en los tramos fáciles. También se han colocado varias instalaciones de rápel. Monserrat es así; allí las cadenas, cuerdas fijas y peldaños son antiguos y vetustos en los tramos no muy difíciles (tuve la oportunidad de comprobarlo también en la Travessa del Frares Encantats), y pueden recordar a las vías ferratas de Dolomitas. Es lo que tienen las vías ferratas; que cuestan un pastón construirlas, y también mantenerlas. Muchos equipadores no reparan en la Responsabilidad y en el Mantenimiento que conllevan este tipo de vías. Por eso es común encontrarse en caminos equipados o vías ferratas antiguas infinidad de "parches" en forma de refuerzos con cordinos, sirgas finas y demás. Una vía ferrata de una duración de dos horas puede costar alrededor de 15.000€ contando material, herramientas y mano de obra, y su mantenimiento puede disparar muchísimo el precio (500 metros de cable cuestan 800€).

           Mi 21ª ferrata fue esta de la Teresina en noviembre de 2010, porque me moría de ganas por recorrer uno de los caminos equipados más famosos de la Península, y que además te llevaba a la cima más alta de Monserrat. Por entonces algunos portales de internet la catalogaban con una dificultad de k4+/k5, y me pareció mucho más sencilla. Primero la sombría base de la Canal del Mejillón, a continuación un paso encajonado entre bloques, luego unas travesías sobre el abismo ganado desde la Canal, más arriba un muro de grapas abierto y muy aéreo que lleva a una terraza, donde me llevé un buen susto con una cabra montesa (reintroducidas en Monserrat en 1995), y por último unos muretes hasta la cima de la Aguja Sta cecilia (1078m). La segunda parte de la ferrata consiste en descender de esta increíble cumbre de Monserrat, bien destrepando por grapas pequeñas, o montando un rápel de 20 metros, y realizar la gran travesía de las terrazas de esta vertiente de la montaña hasta la gran chimenea final, quizá el tramo más difícil, y más si llegas cansado. La vía acaba en la misma cima de Sant Jeroni (1235m), techo de Monserrat. En total unas dos horas de recorrido. Para el descenso elegí la Canal de Sant Jeroni.



El Cavall Bernat.

Base de la cara norte del macizo.


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