sábado, 29 de noviembre de 2014

Irotzmendi y Peñas de Ilurdotz.

Peñas de Ilurdotz (726m)
Mucha gente tuerce el gesto cuando la predicción meteorológica anuncia lluvia y hay ganas de salir al monte. Muchos pensarán que son jornadas deslucidas y que no merece la pena adentrarse en nuestras montañas para mojarse y no disfrutar de grandes vistas. ¿Para qué subir a una cima si no voy a ver nada? Pues precisamente para eso tío, para agudizar el resto de los sentidos como el tacto, el olfato, el oído, el gusto... Sentir como los bojes mojados te calan hasta el alma no tiene precio, oler a tierra mojada o meterte un poco de agua de lluvia en la boca tampoco tiene precio, y oír una embestida de aire frío a mil por hora contra una masa de árboles delgados es una experiencia cuanto menos interesante. Así que los días grises y lluviosos deberían molarte si lo que realmente te mola es el monte. Eso sí, siempre con cuidado. Además, no es obligatorio quedarse parado y sentir como el agua se cuela por el cuello de tu chaqueta o por los rincones débiles de tus pantalones mientras tu cuerpo se queda frío, por tanto el consejo más importante para estas jornadas es no quedarse quieto y quizá, elegir rutas de no muchas horas para no coger un asco indecible a esos días lluviosos que tanto nos acompañan a los navarros del centro y norte, no obstante, hay quienes les encanta empaparse horas, horas y horas.... 

            El sur del Valle de Esteribar es un lugar cercano a Pamplona repleto de pueblos y caseríos envueltos en repoblaciones de coníferas. Para mí es un lugar extraño porque está surcado por la mitad por una carretera nacional y el Camino de Santiago, sin embargo a los dos lados de una y de otro hay infinidad de vallecitos muy poco transitados, algunos con edificaciones de antiguas canteras fantasmagóricas. Un valle de esos es el valle que parte del pueblo de Irotz hacia el Este. Cerca hallamos la pista que sube a un repetidor famoso entre andarines y deportistas, pero este valle tiene un encanto y una soledad tan especiales que merece la pena mandar a tomar viento a dicha pista e internarse en él, y antes de afrontar la vertiente sur de Irotzmendi levanto a dos ciervas que estaban tan a gusto comiendo pasto en los pastizales del fondo... Una vez en el cordal da gusto echar un vistazo a la vertiente norte, una masa de pinos apretados y entremezclados con frondosas teñidas en ocres y dorados. Rincones salvajes y apartados donde solo nos cruzamos seteros, cazadores, o forestales... Para llegar a la poco conocida cima de Irotzmendi (765m) me calo hasta la badana del calzoncillo, y en el descenso hacia el Este en busca del collado oriental, al que llegan varios caminos de explotaciones forestales, se me escapa algún juramento. Pero todo se pasa en cuanto pongo pie en el tirabide principal que me sube desde la carretera de Ilurdotz, un camino de lodo ideal para deslizarse y mancharse de chocolate hasta las trancas. Aquí me cruzo con dos moteros bien embadurnados de barro y que permanecen parados mientras están echando un vistazo al GPS... Más adelante me salgo del camino y afronto la subida a Peñas de Ilurdotz.

         Estas peñas son visibles desde la carretera a Ilurdotz y poseen dos pitones característicos. Debajo del primero hay una cantera enorme y para subir al segundo, el más alto, hay que armarse de paciencia y trepar entre bojes. Como el día es desapacible y llueve mucho a ratos, la roca está húmeda y resbaladiza. Así que su cima es un alivio y un regalo. Es una montaña desconocida la verdad, y siempre es satisfactorio navegar entre masas de monte confusas buscándote la vida. Una pareja de buitres me miran desde el primer pitón. De bajada utilizo una ruta más directa hasta salir al tirabide que me sirvió de punto de partida. Ya solo queda bajar por la carretera hasta el Camino de Santiago y tomarlo para volver a Irotz.

Irotz.

Rincones poco visitados. Pinos silvestres y Pinos Laricios entremezclados...


Rosa canina.

Telaraña.

Cima de Irotzmendi (765m).
Hacia allí está el collado oriental.

Repoblaciones de Pinus nigra.

Un serbal silvestre (Sorbus torminalis) debajo del collado oriental.

"Chocolate Times"

Arromendi (886m) y Peñas de Antxoriz (866m) en la otra orilla de Esteribar.

Buitres leonados sobre la primera peña de Ilurdotz.

Cima de Peñas de Ilurdotz (726m) con el pueblo del mismo nombre debajo.

Un paseo de dos horas y cuarto para estirar las piernas.



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