viernes, 6 de septiembre de 2013

Cresta Badet al Pic Long 2008

Un caos de bloques de roca afilado. (Foto 2013)

Hace cinco años, Pin y yo nos acercamos al macizo de Néouvielle con idea de hacer algo, pero no sabíamos exactamente lo qué. En cuanto nos cruzamos en el parquing de Cap du Long con un grupito de madrileños que decían haber ascendido al Pic Long (3192m), por la cresta de Badet y sin hacer uso de cuerda, a ambos se nos abrieron los ojos como platos. Había que intentarlo. ¡El Pic Long! ¡Qué montaña más sobrada! ¡Anda que no es alpina ni nada! ¡Menudo porte! Recuerdo que acto seguido, saqué la guía de Miquel Capdevilla del coche y ojeé qué dificultades le daba a la cresta, y vi que eran de AD en la brecha entre la Aiguielle Badet (3135m) y el Badet Principal (3160m), así que aunque no las tuviera todas conmigo, al no tener cuerda, ya teníamos plan para el día siguiente.

              Y el plan salió fantástico, qué voy a decir si hicimos toda la cresta, ida y vuelta, y no nos pasó nada. Nos subimos tempranito al primer tresmil del día, con nombre de taberna de los Simpsons; el Mou (3074m), y seguimos toda la cresta sin dificultades reseñables(I-II), aunque atentos al mal estado de la roca. Y entonces llegó el paso emocionante del día; la travesía expuesta debajo de una torre, hacia la brecha debajo de la Aiguille de Badet (3135m). Aquí algunos realizan un rápel desde la misma torre (III), pero nosotros hicimos la famosilla travesía (II+) sobre un manto de bloques inestables. Después trepamos el cono cimero del Pic Long (II+), el cual nos pareció más fácil de lo que decían las reseñas, y contentos llegamos a la cima. 

               En aquellos años con Pintterdi, no había hueco para los itinerarios donde no se usaran las manos, y de regreso me planteó rizar más el rizo, y descender hacia el Glaciar de la cara Este por el Corredor Pays Baché, pero me negué en rotundidad. "Pin, las dificultades del corredor se concentran en la base, y algunos hablan de III+ o IV. Yo, no voy." Y así se hizo, funcionábamos muy bien en equipo y la sinceridad era el pilar principal de nuestra amistad en las montañas. Eso sí, de regreso evitamos la travesía expuesta escalando la chimenea de tercer grado que suele rapelarse, para darle un poquito más de emoción al asunto.

               A finales de aquel año, una vez que fui al médico, me preguntó por el monte más bonito que había subido durante todo el 2008, y le contesté que el PIC LONG.

Rastros de bolígrafo sobre fotografías.

Una de las montañas del Piri que más me han gustado.

Telera, Vignemale, Argualas, Infiernos, Gran Facha, Balaitous, y el gran "Pintterdi" con la mejor de sus poses.

Terreno aéreo y serpenteante.

Un vistazo al otro lado del valle. (Foto 2013)


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