miércoles, 25 de mayo de 2016

CORRER MATA


 


Me gustaría empezar este post alertando de que en él hay vocabulario que puede herir sensibilidades, y que incluso puede poseer contenido no apropiado para menores de 18 años, porque no me voy a cortar un pelo expresando lo que yo creo sobre esa maldita moda actual de criticar a quienes hacen deporte con sus dos piernas.

     Hace una quincena de años, cuando yo tenía 18 y salía al monte con treintañeros y daba para el pelo a una buena mayoría de ellos, éstos me decían "ya llegarás a nuestra edad y tendrás achaques". Ahora, en el año 2016, solo puedo pensar una cosa; "¿eran tontos del culo aquellos tipos?". La realidad era que buena parte de ellos habían pasado su juventud emborrachándose o drogándose todos los fines de semana, y que cuando sufrieron la crisis de los treinta les dio por hacer monte, angustiados por lo poco que le habían exprimido a la vida, incluso alguno de ellos acudía a salidas de club de montaña para ver si ligaba con alguna o alguno en mallas, y ahora cuando el treintañero soy yo y compruebo que estoy en la flor de la vida, que nunca antes había estado tan fuerte y sano, me dan ganas de reír y pensar lo gilipollas que era y es la gente en general. En pleno siglo XXI se ha puesto de moda criticar a quienes hacen deporte; resulta que muchas personas se han dado cuenta de que una vida activa alejada del sedentarismo es beneficiosa para cuerpo y mente, solo hace falta salir por ahí a dar un paseo para volver a casa reconvertido, y si además ese paseo te lo das en la naturaleza notarás tu cuerpo agradecido, ¿no son el sedentarismo y el vivir en la jungla de asfalto y hormigón un puto cáncer?


      Me gustaría explicar mi caso, que creo que es un buen ejemplo para darse cuenta de algunas cosas. Aunque nunca lo haya contado por aquí, nací en 1982 con una enfermedad crónica, que aun padezco pero que voy camino de curarme. Muchos pacientes de esta enfermedad han fallecido con 15 o 20 años de desarrollo de la misma, o desarrollan complicaciones de salud por la misma en el mismo periodo de tiempo, y yo voy a cumplir 34 sin que la enfermedad me haya hecho casi un rasguño, ¿porqué? Porque siempre llevé una vida bastante sana y sobre todo activa, he hecho lo que le sentaba bien a mi cuerpo, le he escuchado mucho, de hecho los médicos me lo dicen, mis analíticas son bárbaras (mucho hierro, colesterol y azúcar perfectos, etc), cuando conozco a muchos treintañeros ya con valores anómalos, y sin enfermedad crónica de por medio como yo. Nunca entendí a mis compañeros de generación que se emborrachaban todos los fines de semana con su correspondiente resacón semanal porque a mí aquello me hacía sentir débil, y si algún día me emborrachaba podía salir al monte de "empalmada" para depurar toxicidades. ¿Conoce la gente los efectos devastadores del alcohol en cantidades ingentes? ¿Es consciente la gente joven de que se la domestica con la fiesta del finde para pasar el resto de la semana resacoso o pensando en la próxima juerga para que no se subleve ante las injusticias de nuestra sociedad? Se creen libres porque mezclaron vodka con red bull entre cuatro paredes o en un parque y son jóvenes más domesticados que el perrito que le trae las zapatillas al amo al entrar en casa. Sea como fuere, llegó el año 2015 y sufrí en mis propias carnes mi primera lesión seria; una pequeña protusión discal.

       Tras mi lesión, mi circulo de personas más cercano me recomendó la bicicleta, pero andando en ella no se me pasaban los dolores. Todo el mundo me decía "es buenísima porque no tiene impacto", como si el impacto fuera malo,  pero lo único que logré durante nueve meses fue encadenar miles de kilómetros sobre esa puta máquina del infierno coronando algún puerto con la pierna derecha dormida (cómo olvidar Errozate, Gamoniteiro o La Bonette) y con dolores horribles. La primera persona que me dijo que tuviera cuidado con la bicicleta fue mi suegra (qué grande es), después fue mi fisioterapeuta, y finalmente el médico deportivo Félix Ceberio, que me la prohibió en un informe. El hombre, uno de los médicos de medicina deportiva más respetados en Navarra me dijo "corre, salta, camina y haz ejercicios de fortalecimiento de lumbares, isquios y abdominales, pero no hagas bici". Mi fisio me dijo también "la bici no te viene bien, la lordosis de tus lumbares la conviertes en cifosis, eso te viene fatal". Aun así, aun tuve que aguantar a un ejército de talibanes que me decían que la bicicleta era lo mejor del mundo mundial simplemente porque no tiene impacto, dejando de lado los problemas que a veces acarrea este deporte en espalda y rodillas. Hay que ser responsable, y recomedar la bicicleta para todo tipo de lesiones es una puta irresponsabilidad. Hubo un tipo muy majo de Marbella que me dijo, al obligarme en un ejercicio a poner la espalda contra la pared, "¡no tocas la pared con los lumbares, tienes curva!", como si aquello fuera malo cuando es buenísimo; eso significa que poseo una sana lordosis y no una cifosis deformadora de lumbares. Muy majo el tipo, que es ciclista, pero un cero a la izquierda en fisonomía. ¿La gente sabe que somos BÍPEDOS? Yo creo que muchos creen que Bípedo significa "aquel que se tira dos pedos por cada apertura de culo". Lo mejor de esta lesión ha sido realizarme varias resonancias en rodillas y espalda, visitar a médicos y descubrir que tengo dos rodillas perfectas y una espalda perfecta salvo esa pequeña lesión en la L5-S1 que voy corrigiendo. Y todo ésto tras cientos de miles, millones, de metros de desnivel haciendo el bípedo. Durante un año dejé de escuchar a mi cuerpo y puse atención a lo que decía la gente, y la cagué. Ahora he vuelto a escuchar a mi cuerpo, y a las mujeres de mi familia (qué gran sexto sentido tienen) y estoy renaciendo, como un chaval de 15 años.

       El motivo principal de esta entrada es alucinar ante esa extraña moda de criticar a quienes hacemos deporte en la montaña al trote. La gente en general cada vez es más gilipollas y cree que el sedentarismo y envolverse de hormigón es una buena política conservadora de salud y pellejo, cuando es todo lo contrario, y se ruborizan cuando comprueban que hay personas felices que dan rienda suelta a su felicidad, sin diferenciar quienes se pasan en horas e intensidad en el ejercicio con o sin preparación, de quienes practicamos deporte moderado con preparación. Da igual que les expliques que hay personas con cuarenta, cincuenta y sesenta años practicando trail running y ganando carreras con una salud envidiable, que te dirán cosas sin sentido como "no se conocen los efectos negativos de estos deportes nuevos", como si ir largo y deprisa por el monte fuera nuevo, ¡si nuestros antepasados nómadas hacían campeos larguísimos por la montaña! Incrédulos, mirad en google estos nombres; Bruno Brunod, Marco Olmo, Celestino Aranguren, y dejad de hacer el tonto. Por no hablar de las personas con cuarenta años que conozco felices por practicar o redescubrir el deporte, mejorando analíticas y en sensación de bienestar. Pero se confunde deporte sano con deporte por encima de nuestra capacidad, para atacarnos a todos por igual.  Pero hay otro debate más profundo todavía. ¿La vida se mide en años o en momentos vividos? La inmensa mayoría de las personas piensa en la jubilación y en vivir lo máximo de tiempo posible, aunque sea con alzheimer o intubado, o empastillado, y se pierde un montón de cosas, por no hablar que un conservador puede perder la vida atropellado por la villavesa, por una maceta caída del cielo, o por una complicación cardiaca genética mientras dormía.

       En el medio digital "eldiario.es" apareció en septiembre del año pasado un artículo titulado "10 argumentos en contra de la moda del running". En él se aseguraba que los runners son unos yonkis porque la sensación de felicidad que produce el ejercicio les lleva a buscarlo continuamente... además se alerta del gran índice de lesiones que produce el correr, se explica que a las mujeres les puede llevar a la incontinencia uniraria, o puedes sufrir muerte súbita (Toma ya!). Este artículo es el santo grial de sensacionalistas, amarillistas y sedentarios envidiosos ante quienes practicamos deporte de manera saludable y con control ( a mí el deporte me ha dado salud y vida). Poco de lo que explica tiene pies ni cabeza, quizá al autor le falle el enfoque; quiere explicar cómo prevenir lesiones y negativiza demasiado el arte de correr; el autor está roto de espalda porque practicó boxeo, pero lo achaca al correr (típico también en gente que trabaja ocho horas diarias en una fábrica o en la barra de un bar, súper lesiva para rodillas, o frente al ordenador,  pero lo achacan a sus tres-cuatro horas semanales de correr) Los médicos recomiendan andar, a las mujeres menopáusicas a trotar para fortaleces huesos, pero como la población se ha dado cuenta del beneficio de llevar una vida activa para mente y cuerpo y cada vez más gente sale a disfrutar de la vida, los envidiosos sedentarios se revuelven, y hasta hacen memes estúpidos como "si la gente hace running nadie va a llegar a jubilado, es lo que busca el sistema". Hay muchísimas más muertes súbitas mientras se duerme que haciendo deporte, pero la gente es gilipollas. Cualquier médico te dirá que el deporte es más sano que el sedentarismo, pero... Respecto al deporte de alto rendimiento y sus efectos negativos sobre el organismo, estoy cansado de ver deportistas profesionales que cuando dejan el deporte siguen haciendo marcas increíbles en otros deportes como el triatlón y el running, o muestran grandes signos de vitalidad y salud.

          Muchos llevan años corriendo y se extrañan que lo llamen moda. Se lo toman en serio, tienen cuidado de no sobreentrenar, saben reconocer las señales de su cuerpo y tienen un poco de cabeza a la hora de no abusar ni lesionarse sin necesidad. Los sedentarios con un coeficiente menor a 90 creen que si no  desgastan sus articulaciones y músculos más aguantarán, cuando es todo lo contrario; se atrofian. La incidencia de la muerte súbita en el running es muy baja pero muy espectacular. Correr es uno de los deportes más económicos y fáciles de practicar, de ahí su éxito.

        La vida desgasta huesos y articulaciones, eso está claro, lo bonito es saber manejar esto para saborear de ella lo máximo. Si te quejas y te niegas a hacer una animalada te llamarán lila, y los mismos te llamarán bruto cuando te lesiones. A los que ponen vallas a la vida; ¡que os den por el culo!





5 comentarios:

  1. Solo decirte que me ha encantado tu post. Me apasiona el correr por la montaña y te entiendo perfectamente. Está demostrado científicamente que practicar actividad física de forma regular retarda el proceso de envejecimiento. Una persona de 40 años puede tener una edad biológica de 30 (debido en parte a los telómeros más jovenes). Además, a parte de mejorar el rendimiento físico mejora el mental (mayor materia gris en el cerebro, mejores conexiones neuronales, mayor capacidad de concentración, mejor estado de ánimo...). El sedentarismo y el sobrepeso son hoy en día, y por desgracia, dos auténticas plagas. Pero esto no es noticia. Por cierto, yo también estudié en el INEF y me sabe mal tu experiencia al respecto. Mi opinión es que para entrenar a otras personas en esto del trail running mejor ser o haber sido practicante. La teoría aplicada a la práctica y la práctica aplicada a la teoría, son dos aspectos que mejor que se retroalimenten. Respecto a los estiramientos existe mucha controversia en la actualidad. En mi caso solo estiro después del entrenamiento y no de forma inmediata, si no al cabo de un tiempo cuando las fibras musculares están más relajadas. Estirar demasiado puede afectar a la capacidad elástica y por lo tanto disminuir la manifestación de la fuerza reflejo elástico explosiva, tan necesaria en los corredores de montaña como nosotros. En el tema de la bici estoy contigo. Solo la utilizo en ocasiones para recuperación activa. Correr conlleva impacto pero con un correcta progresión en el trabajo de la fuerza, una adecuada planificación de las cargas de entrenamiento, la experiencia y una equilibrada nutrición, es difícil que uno se lesione. Personalmente, como mucho he tenido alguna sobrecarga (toquemos madera). En fin, una vez más, enhorabuena por tu artículo Christian Pau.

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    1. Gracias Joan. La verdad es que he pasado año y medio duro en lo físico pero enriquecedor en lo personal; he aprendido mucho. Como bien dices cuidado con los estiramientos (!!), y cuidado con la gente en general, que casi todo el mundo es médico. Un abrazo.

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  2. Agusto te habrás quedao, ¿no? En definitiva y para aclararme: ¿vida sedentaria sí o vida sedentaria no? :DDDDDD

    Ahora entiendo perfectamente que el otro día pusieses a caldo mi querencia soterrada (pero que se me detecta cual bonito plumero) por el dominó. Ay, tontito de mí... ¿qué hago tonteando con Satán?

    Una vez más me ha gustado el post, todo lo que se hace con pasión y con vehemencia me convence de buenas a primeras. Luego (mientras nos damos un garbeo por el monte) ya hay tiempo de pensar cuánto de razón tienen esas tesis.

    Aunque no quiero mostrarme excesivamente mujaidín, sí comentaré que yo también creo a pie juntillas en las virtudes de la vida activa, muy activa y todo lo deportiva que se pueda. Ya no soy un crío, es un hecho, pero creo que mi estado de salud es envidiable. Vale, de vez en cuando siento alguna molestia muscular debido a tal o cual paliza que me he autoadministrado. Pero el hecho es que desde que a los 17 años me operaron de una hernia discal (ideílla para un futuro post: ¡¡¡¡¡¡estudiar es MALO!!!!!), en las ya casi tres décadas siguientes solamente he ido una vez al médico (por cierto, cuando, inicié el proceso en el centro de salud que me corresponde, la profesional que me atendió flipó porque mi expediente estaba más en blanco que las nalgas de Iniesta; de hecho, me propuso hacerme unos análisis de sangre "para que saliese algo"), y creo que en otra ocasión ya conté en este mismo foro que ante la perspectiva de operarme mis tocados meniscos y acabar con los dolores que sentía sin realizar actividad alguna, llegué a la conclusión de que igual-igual podía curarme haciendo deporte nuevamente, por lo que allá se quedaron dos citas para pasar por el quirófano. Como suelo decir, seguramente a largo plazo ganará la Ciencia. Pero de momento voy cogiendo ventajilla, por si acaso.

    Bueno, me he perdido. Resumiendo. Aunque ya perdí mi espectacular melena (fui tonto al hacer caso al general Custer; "Esto es coser y cantar, no tenemos ni para empezar, son una banda, etc.", me aseguró), yo también pertenezco al club de los que tenemos una edad en el DNI, otra más joven en nuestros organismos y otra (más de yogurín aún) nuestro espíritu. Que dure.

    Entonces, jugar al dominó mientras ando en bici... como que mal, ¿no?

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    1. Tú. La bici es muy guapa. Hazme caso. Compagínala con el dominó y véndeselo a los consumidores de viagra; te forras.

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  3. Ay, si no me acojonase tanto aventurarme por esas carreteras de Dios... Soy un cagao, lo siento.

    No obstante, para que quede constancia de que sería un romántico insufrible sobre el sillín: cuando el Tour fue final de etapa en Pamplona, al día siguiente madrugué y me fui a dar una vuelta pedaleando (por la zona de Galar, Noáin y demás) justo al salir el sol. Entré a Pamplona por la Milagrosa y callejeé hasta dar con Pío XII, avenida que recorrí tranquilamente hasta cruzar la desierta meta de la víspera (todavía con las tribunas sin desmontar) a la altura de Yamaguchi y el Dominos´s (¡casualité!) Pizza. ¡Mitómano que es uno!

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