lunes, 6 de abril de 2015

El Fuerte de San Cristóbal.

Entrada Principal al Fuerte.
Se puede apreciar roto un antiguo escudo del régimen franquista. Franco instrumentalizó el águila de San Juan para convertirla en uno de los símbolos del régimen.
El monte Ezkaba, el mismo que protege Pamplona de las precipitaciones y vientos del norte, posee en su cima uno de los ejemplos de la memoria colectiva, esa búsqueda concienzuda de la verdad en el pasado más cercano, más embarazosos. Y la verdad es incómoda para muchos. Antes de la Guerra Civil y el régimen totalitario de Franco, fue centro penitenciario de la Segunda República, y sus malas condiciones de higiene y salubridad con los presos, también políticos, se describieron en la época como horribles. Y en el Régimen Franquista, régimen de grandes dimensiones y acciones fraticidas, el Fuerte de San Cristóbal es símbolo tangible y palpable de todo aquello; el régimen fue real, mató y torturó a muchísima gente, y dejó en pie edificios fantasmagóricos y siniestros como muestra de que existió. Como Mauthausen en Alemania. Se puede manipular la mente de las personas pero no los restos de una obra faraónica de 1500 metros de perímetro.


            San Cristóbal empezó a construirse a finales del s.XIX con fines militares, para proteger el monte sobre Pamplona de invasiones como las protagonizadas por los carlistas años atrás. Para ello se dinamitó la cima de la montaña (¿cuánto midió el monte Ezkaba?), y se construyeron tres pisos en el interior de la misma. Sin embargo, la aparición de la aviación a principios del siglo XX volvieron obsoletas estas instalaciones, y nunca tuvo uso defensivo. Así que a alguien se le ocurrió utilizar este Fuerte como Prisión a partir de 1934... En 1938 tuvo aquí lugar la gran Fuga del monte Ezkaba, cuando se fugaron del penal 795 presos de los 2487 existentes. De ellos 207 fueron abatidos a disparos, y 14 fusilados posteriormente. Al menos tres lograron huir a Francia. Hay que recordar que muchos de sus presos eran presos políticos contrarios al régimen. Así que no es descabellado pensar en el fuerte de San Cristobal como un campo de concentración, con sus vejaciones y ejecuciones llamadas "sacas" en el periodo de la Guerra Civil.

              El recinto lo rodea un foso increíble de acceso cómodo y sendero por su mitad, ¿para cuándo un sendero interpretativo? En uno de los lados se puede ver el antiguo cementerio del penal, donde en una excavación en 2010 se descubrieron decenas de cadáveres junto a botellas de cristal donde debían aparecer los datos del fallecido. Algunos lo han llamado como EL CEMENTERIO DE LAS BOTELLAS. El acceso al interior del Fuerte está cerrado a cal y canto, y varios carteles avisan de que es propiedad del Ministerio de Defensa, aunque hasta hace pocos años se podía entrar en él y alucinar con su patio, la iglesia, los calabozos.... y su piso inferior sin luz natural, con una pintada enorme en una de sus entradas que rezaba "A Ortega Lara lo tenemos aquí". La vida y el mundo donde vivimos es injusto porque entre otras cosas la gente suele llorar únicamente por sus muertos y no por los de los demás. Solo se aprecia y se condena la violencia que interesa. Y San Cristobal es ejemplo de todo ello.


Foso en la vertiente sur.

Accesos al fuerte desde el sur.

Muros robustos.

Hiedras que no pueden evitar ocultar el horrible pasado.

Foso en el norte.

Zona grafitera.

Rincones acongojantes.

En la vertiente norte del Fuerte hay un edifico al que se puede entrar...


En lo alto de una montaña...

...

Losa en el cementerio con la fecha 2010.

Muros exteriores del Cementerio.

Vida después de todo...

2 comentarios:

  1. Toda la razón señor Pau. Por desgracia la historia solo lo escriben los vencedores. ¿Para cuando una transición justa y verdadera ?
    Mattin Laaksonen.

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  2. Mi abuela materna solía contarme cómo, siendo poco más que una niña, se "acercaba" caminando al fuerte desde su casa (situada ¡¡¡en Salinas!!!, junto a Noáin) para visitar a uno de sus hermanos, que combatió en el bando republicano enfrentándose a otro que llevaba sus mismos apellidos y que era sangre de su sangre. El relato de lo que albergaba esta prisión solía ser difuso, poco detallado, conscientemente abreviado con un "Muy mal, muy mal... No te puedes ni imaginar". De unos años a esta parte, cuando he entrenado por la Vuelta a Salinas (excelente circuito para la preparación de carreras de ruta, tipo Behobia-$$), he sido muy consciente de que (ella me decía que lo había visto desde una de las ventanas de su casa) en aquellas cunetas cayeron cuerpos fusilados al borde del carretil. Y de lo lejos que se alza el fuerte en lo alto de Ezkaba. Qué oscura es nuestra historia cercana y qué poco interés hay por desentrañarla y explicarla de manera edificante, para que no se repita.

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