lunes, 8 de abril de 2013

Peyrelue 2436m y Baldetosas 2238m

Cornisas de nieve fresca tras la nevada y el viento de la última noche.
Cuando la alta montaña pirenaica está nevada, aparecen esquiadores y raquetistas de todos los rincones como setas. Los fondos de valle se llenan de huellas de raquetas y las palas amplias de huellas en zig-zag de esquiadores. Algunos seguimos resistiéndonos y seguimos abriendo huella a pie. En mi caso es por dos motivos; porque me rompí hace años el ligamento cruzado de mi rodilla derecha esquiando, y sobre todo porque no tengo tanto dinero como para comprarme esquís, botas y pieles, y seguir haciendo mis viajes y escapadas. Por todo ésto y más continúo subiendo a pie.

        En ocasiones me han dicho que es imposible subir a cimas nevadas del Pirineo en invierno sin esquís, y no es verdad. Muchos han subido, suben y subirán a pie a cimas nevadas del Pirineo. En mi modesto haber y siempre junto a buena compañía, hemos hecho ascensiones invernales a pie al Aneto, Monte Perdido, Perdiguero, Garmo Negro, Collarada, Midi, Anayet, Vignemale y un largísimo etcétera... Si sabemos de antemano que no va a haber huella hecha, bastará con escoger los mejores recorridos que se adapten a nuestras características (lomas, crestas, altitud, sitios venteados...), elegir días o temporadas donde no hay mucha nieve blanda acumulada, madrugar mucho para pillar nieve dura, y echarle valor y fuerza.

        Hace años hacíamos salidas al Pirineo con el Grupo de Montaña Gaztaroa, y en aquellas salidas un montón de gente se relevaba abriendo huella. De aquel tiempo me llevo buenos recuerdos y ascensiones largas y cargadas de nieve, como al Marmoleras, al Marcadau, a Punta Nevera, al Soum Couy... A veces quienes llevaban raquetas se las quitaban para avanzar más cómodamente por la huella abierta por los más fuertes. Otra anécdota; con el grupo de Montaña de Huarte también hicimos ascensiones invernales más recientemente, y en una de ellas al Lurien, de los dos esquiadores y tres que íbamos a pie, uno de los esquiadores no pudo subir a cumbre por cansancio, mientras que quienes íbamos a pie salvamos los 1600 metros de desnivel (1200 de nieve) casi sin inmutarnos. Muchas veces es cuestión de fuerza y fondo, y cabeza,  porque por llevar unos esquís no vas a subir al fin del mundo, y por no llevarlos no vas a dejar de subir a montes nevados.

Peyreget y Midi asoman al amanecer.
Este finde nevó la noche del sábado al domingo unos pocos centímetros de nieve y la zona del Portalet se llenó de esquiadores. En una mañana preciosa y sin viento norte (no como el día anterior en Guara), decido dar un paseo por el sector del Pico Peyrelue (2436m). La nieve polvo cubre un manto perfecto de nieve dura para traccionar con mis botas de montaña, a veces atravieso   superficies duras donde el viento ha barrido la nieve caída, y en otras ocasiones al atravesar alguna vaguada, me hundo hasta la rodilla. Por eso decido ganar metros por la cara oeste del Pico Baldetosas (2238m), sin nieve acumulada, hasta su cima. La visión sobre el macizo de Peyrelue-Ferraturas es revitalizante. Después me uno a la romería de esquiadores que suben al Peyrelue, muchos franceses, que aprovechan una de las últimas esquiadas sobre nieve polvo de la temporada.   Cuando llego a la cima sur de esta montaña me siento en la nieve y miro el paisaje. Me ha costado menos tiempo que algunos que suben en esquís, y a la bajada no me sacarán mucha ventaja porque  empleo la técnica del culo-esquí. En 3 horas subo y bajo 800 metros de desnivel acumulados desde el parking de Espelunciecha yendo a pie. A los escépticos; ¿No veis que no es imposible?

La pirámide del Peyrelue desde el Oeste.

Cornisas en la cima del Baldetosas.

Peyrelue y Las Coroneta (2527m)

Tresmiles de Panticosa y Foratata en primer término.

Feliz con el Midi.

Metros finales a la cima.

¡Cómo me gusta el Culo-esquí!

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