domingo, 28 de agosto de 2016

El Reto de Marijose.

Cima de Tebarray (2886m), la mitad del objetivo cumplido.

En este mes de Agosto Marijose de Pamplona me planteó varias jornadas de montañismo, de menos a más, en el Pirineo cercano. A Marijose, que posee una discapacidad visual que solo le deja ver un 10%, la conocía del año pasado de un par de ascensiones con ayuda de barra a Urkulu y Saioa junto a su familia, y en estas última semanas planteamos subir montañas de más de dosmil metros sin ayuda de la misma. Pero había que ir poco a poco. Nuestra primera salida de Agosto fue al Circo de Aneou y ascendimos al Cuyalaret (2291m) y al Gralleras Sur (2204m); allí vi que Marijose era capaz de trepar por el resalte del cordal que asciende a la cima de Cuyalaret y descender por la estrecha arista oriental del Gralleras Sur con cierta soltura solo con mis instrucciones, por un terreno sencillo de 1er grado, y ella se mostró contenta y jovial porque hacía años que no había trepado en la montaña, así que ésto nos motivó. A continuación descendimos por el Valle de Espelunciecha y regresamos al parking de Aneou por la carretera, cerrando una atractiva y panorámica circular con el Midi siempre presente...

         Nuestra segunda ascensión fue al Pic des Moines (2349m) sobre Astún, y allí las cosas fueron un poquito más difíciles en el tramo final del pico, en las gradas de su cara sur. El sendero de la vía normal atraviesa unos sencillos pasitos de trepada, pero algunos de ellos son bastante expuestos a un mal tropezón que pudiera sufrir Marijose. Así que ambos nos concentramos al máximo y ascendimos con seguridad y a buen ritmo. Ella trepaba con mis instrucciones y yo revoloteaba como un ángel de la guarda haciendo de barandilla, trepando a la par o detrás suya atento al más mínimo mal movimiento para echar mano a sus brazos o mochila. En la cima conocimos a un encantador montañero de Zaragoza que nos echó una mano en el descenso, un tipo risueño y de energía positiva muy servicial, ¡gracias amigo! El monte trata de eso. De bajada a Astún estábamos tan exultantes que decidimos regresar dando una vuelta por el circo y visitar el Ibón de las Truchas. Marijose disfrutaba y yo también lo hacía.

         Y tras estas dos incursiones en el Pirineo ella me propuso Respomuso y la cima de Tebarray (2886m) en 3 días para ir más tranquila, porque se moría de ganas por rememorar lo que vivía hace 20 años al subir a estas montañas en su pasado más montañero, sin discapacidad visual. A mi me parecía un reto bonito y exigente; había que intentarlo. Y claro, lo que ella recordaba cómodo y rápido, en estas circunstancias se volvió lento y pesado. Había que ser paciente. Por ello la ascensión al Refugio de Respomuso nos costó 5 horas y cuarto cuando normalmente cuesta dos horas y media, hay que dejar claro que para nuestro reto nos movíamos sin barra (para la barra hacen falta tres personas); ella pone los pies donde los pongo yo y le voy cantando los obstáculos (escalón, escaloncillo, escalón lateral, paso estrecho, tramo inundado, raíces, ramas, árbol, piedras, senda cómoda, buen piso etc.), y en estas circunstancias es fundamental que yo lleve calzado colorido para que ella lo vea, y que el sol no proyecte nuestras sombras sobre sus pisadas porque en ellas no ve nada. Me sorprenderá su capacidad para cruzar arroyos poniendo los pies donde los pongo yo y ayudándose en equilibrio con los dos bastones, y a ella le llamará la atención mi paciencia; <<Marijose, yo soy feliz en el monte, no me importa pasar horas y horas en él. No te preocupes, adelante.>>. En Respomuso, con la fatiga en el cuerpo de pasar cinco horas al sol por terreno granítico-técnico a ritmo de caracol, nos llamará la atención las barandillas que suben a las habitaciones porque no cubren todos los escalones, y tendremos una conversación un tanto extraña con uno de los guardas, al que pediré por favor si puede darnos nuestras taquillas correspondientes en el piso de entrada al refugio, sino es mucha molestia, porque hay otras en el inferior y hay que salvar más escaleras, y me contestará que tendremos las taquillas que nos toque y punto, como diciendo "qué leches dice este tipo", sin darse cuenta de que Marijose tiene discapacidad visual. Le contestaré que nos vendría mejor tenerlas arriba si pudiera ser, dada nuestra situación y evitar obstáculos a Marijose, lo cual era completamente factible porque a esa hora estaban casi todas vacías... 

         Al día siguiente ascenderemos al Tebarray más deprisa de lo previsto, aunque ella tenía ciertas dudas de conseguir el objetivo. Como imaginé, el primer tramo de la GR11 hasta afrontar la ascensión al Ibón de Llena Cantal resultará un infierno porque es terreno técnico, y la ascensión por hierba hasta el ibón y de grava hasta el collado, haremos con cierta solvencia. En el collado encontraremos a un chico equipando con cuerda fija la trepada descompuesta de acceso para el Trail de Tena (78km y 6800m+) que se va a celebrar en unas horas. Aquí sacaré mi cuerda de 30m y 8mm y equiparé el resalte final para que Marijose trepe tirando de la misma y subiendo pies. Desde el collado solo nos restará caminar hasta la cima escuchando los berridos del chico de la organización del Trail que grita en la distancia a varios montañeros-globeros, que los hay muchos en esta época del año, que están literalmente robando material de una saca de la organización en el vecino Collado del Infierno (!!!). En la cima chocaremos los cinco, la mitad del objetivo está cumplido, las vistas son sublimes (Marijose hace nuevo uso de su monóculo), pero queda bajar, que es donde peor se defienden las personas sin visión en la montaña. Ambos sabemos que con ayuda de barra se han conseguido grandes logros: Hombres y mujeres con discapacidad visual y ciegos totales, han hecho cumbre en varios de los picos mas altos del planeta como son el Kilimanjaro, Aconcagua, Elbrus, Mont Blanc y Cotopaxi, y los hay que han acabado Ultra-trails.... Sin embargo nosotros al ser solo dos, vamos sin barra, pero nos ayudamos con uno de sus bastones que lo utilizamos a modo de barra; ella sigue fijándose en mis pies y la barra improvisada le sirve de apoyo y equilibrio, pero no es lo mismo que si fuéramos tres. De nuevo en el Collado de Llena Cantal, volveré a sacar la cuerda, la cual pondré en dos tiradas de 30 metros, y por donde bajará Marijose cómodamente, y poco a poco, en poco más tiempo que el de subida, aterrizaremos en Respomuso. 

          Una nueva noche entre las literas del refugio y afrontaremos el tercer día muy temprano el temido sendero de acceso a Respomuso, quizá lo más difícil de los tres días por la dificultad del terreno. En estos días de aventura veré detalles muy positivos de ayuda y colaboración como el que vimos en  el zaragozano del Pic des Moines; un grupo de vascos nos dará apoyo y energía y unas señoras muy majas preguntaran por si necesitamos algo, pero también veré miradas compasivas, miradas de no comprender nada, y montañeros-globeros, los mismos que antes he comentado, muchos sin educación y con la fatiga mermando sus capacidades de raciocinio, que nos atropellarán prácticamente en el sendero a Respomuso al ir nosotros tan despacio. Da igual que vayamos en fila por la orilla del camino, que tendremos varios sustos; yo sufriré un golpe en el hombro de la esterilla de un mochilero que al ir junto a sus amigos en fila de tres no querrá apartarse, o sufriremos la embestida de un niño que va corriendo mirando al suelo y que casi se clava en el pecho la punta de nuestro bastón improvisado de barra, porque Marijose coge de la empuñadura del bastón y yo que voy delante cojo de la punta... Y ambos episodios ocurrirán en lugares donde el sendero es muy ancho... pero habrá muchos otros sustos... De pronto un señor que sube nos mira y no comprende, se queda plantado en mitad del sendero en un tramo estrecho y nosotros pararemos para que pase, pero el hombre nos seguirá mirando con cara de haber visto un platillo volante, sin mover un pie. A mí me dará la risa y le preguntaré si podemos pasar o él va a seguir, y el hombre despertará del aletargamiento pidiendo perdón y retomando el paso. 


         De vuelta en La Sarra no podremos creerlo, ¡hemos llegado! Sin duda una gran aventura para ambos, en total 18 horas de montañismo perseverante y paciente. Marijose dirá que no se lo imaginaba tan duro y yo sonreiré. Toda una experiencia, espero que ella sea más feliz después de ésto. Gracias Marijose por los momentos vividos, para mí tambien son vivencias extraordinarias.




Ascensión al pico Tebarray desde Respomuso.

Ibón de LLena Cantal.
Detrás Frondiellas, Brecha Latour, Balaitous, Torre de Casterillou, Aguja dÚssel, Cresta del Diablo...

Sallent, Sierra de Partacúa, Collarada, Pala de Ip...

Quebrantahuesos.

Marijose posa con Llena Cantal, Facha y Piedrafita detrás.

Cima de Cuyalaret (2291m)

Bajando de Gralleras Sur.

Col des Moines.

Midi en la distancia...

Cima de Pic des Moines.

Marijose feliz.

Ibón de las Truchas.



4 comentarios:

  1. Que bonito ver como a pesar de las dificultades, siempre se puede dar un paso más allá... Abrazos!

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  2. Marijose no podía tener mejor compañía ni guía en esas montañas!! Sobre la anécdota de las taquillas, ¿le dijísteis al guarda las dificultades que tenía tu acompañante? Estoy seguro de que se habría mostrado muchísimo más dispuesto y amable de haberlo sabido.

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