martes, 9 de octubre de 2018

Correr hasta el Parque de la Insumisión de Pamplona.

Monumento en el Parque de la Insumisión.

La Insumisión o la negativa a hacer el servicio militar obligatorio, fue en las décadas de los ochenta y noventa del s.XX un movimiento de desobediencia civil antimilitarista con gran aceptación en las calles navarras, convirtiéndose así en uno de los más numerosos de toda Europa, y su victoria, la victoria de una iniciativa popular, persiste en la memoria de muchos navarros. No hay que olvidar que en estas tierras, la negativa a formar parte del ejército arranca ya hace cinco siglos tras la Conquista de Navarra por castellanos, cuando centenares de navarros del norte se niegan a ello, o simplemente desertan como alma que lleva el diablo. En los siglos venideros ocurrirán escenas parecidas a uno y otro lado de la muga; los alto-navarros no eran muy amigos de empuñar armas y pegar tiros en ejércitos.

A nivel estatal, en 1937 encontramos muy cerca a Navarra el fusilamiento del Testigo de Jehová Antonio Gargallo en Jaca, a la edad de 19 años, que se niega incorporarse al ejercito... En la década de los sesenta hallamos varios centenares de objetores en las cárceles españolas, mayoritariamente Testigos de Jehová, cumpliendo condenas de hasta diez años... En época de la Transición hay en las cárceles de España 285 objetores encarcelados, que son puestos en libertad tras la Ley de Amnistia de 1977. La Constitución de 1978 fijará las obligaciones militares, la objeción de conciencia, así como el resto de exenciones del servicio militar obligatorio, lo cual no evitará el aumento exponencial de insumisos y objetores al servicio militar obligatorio. Una década después, en 1989, son enjuiciados los dos primeros insumisos de Mili KK (movimiento insumiso nacido en Catalunya), y son condenados a 13 meses de prisión vía militar. En 1991 los casos de insumisión pasan a la jurisdicción civil y las penas aumentan de un año por lo militar a  entre 2 años, 4 meses y 1 día y seis años.. .. Y ya se contabilizan miles de insumisos. Al principio los políticos en el poder dicen que no se trata de un sentimiento generalizado contra el servicio militar obligatorio, sino unas pocas capas contrarias a los conceptos de sacrificio y solidaridad. Poco tiempo después, en 1994, el ministro de justicia Belloc dice que es un problema de estado. El código penal varía durante estos años en la manera de castigar a los insumisos, y recula o se adecua a la reacción de la calle. En 1997 el insumiso Enrique Mur muere en una cárcel de Zaragoza ante la pasividad de los carceleros. En 2001 el PP impide con sus votos en el Congreso la despenalización de la insumisión. Al año siguiente, ante el empuje popular, el mismo Gobierno de Aznar se ve forzado a reformar el Código Penal y el Código Penal Militar para eliminar los delitos relacionados con la insumisión y proclama la amnistía para cerca de 4000 insumisos procesados.

Aun hoy, recuerdo la llamada de teléfono de un amigo gay pamplonica, asustado porque el ejército español reclamaba su presencia en el servicio militar obligatorio. Le dije, con diecisiete para dieciocho, que se libraría con una sola prórroga por estudios, e intenté tranquilizarle y tranquilizarnos. La idea de estar metidos en la peli de Stanley Kubrick "La Chaqueta Metálica" nos horrorizaba. Era el año 2000 y se celebraba el último sorteo de la puta mili. Recuerdo que dijeron en televisión que se libraban todos aquellos que hubieran nacido a partir de octubre de 1982, y yo era de noviembre. En Orbara, idolatrábamos e idolatramos a Joseba Burusko, insumiso encarcelado en Navarra. Un grande como persona y como escultor. Si uno vive en Navarra es fácil coincidir de fiesta, de ocio o laboralmente con personas que fueron insumisas. A muchos nos ha pasado y es un placer escuchar lo que cuentan de la cárcel de Pamplona, la huelga de hambre que protagonizaron o los actos de desobediencia que realizaron. Dos décadas después llama poderosamente la atención la reacción violenta y vengativa del estado para con gente pacifista y antimilitarista. De aquellos años es el himno de Kojon Prieto y los Huajalotes "Insumisión". 

Es importante resaltar que el movimiento contrario al servicio militar obligatorio acabó venciendo al Estado, con la presión en las calles y la desobediencia civil. Ahora, a dieciséis años de la eliminación de los delitos relacionados con la insumisión, el actual Aytuntamiento de Pamplona ha bautizado al antiguo solar de la antigua cárcel, ahora zona verde de nuestra ciudad, como "Parque de la Insumisión", junto a la Audiencia de Navarra. Al lado del cartel se ha colocado un monolito del escultor Pello Iraizoz. Dice el alcalde que es un pequeño gesto que homenajea y reconoce el logro de aquellas personas que protagonizaron la protesta pacífica más importante de Navarra. Y sí, fue un logro, un logro muy bonito, ¿habrá más en el futuro?



-"Shoot the speed/Kill Lights" de Primal Scream (2000)
(Mata a la luz/
repite hasta que se desvanezca/)


Recientemente inaugurado.

8,1 km de urbantrail desde casa muy guapos...

Amar lo viejo de Iruña es fácil.

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