jueves, 20 de abril de 2017

El Cráneo de Irati.

Lugar donde apareció el cráneo.
Foto Diario de Navarra digital.

Durante el pasado primer fin de semana de Abril una noticia increíble comenzó a circular por el Valle de Aezkoa, y para el martes día 4 la noticia ya estaba en la prensa: Un cráneo humano había aparecido a la orilla del río Irati algunos cientos de metros río arriba desde el término de Dosaguas, cerca de Orbaizeta. Los rumores decían que un vecino local había hecho el hallazgo mientras cruzaba el río, y un poco sobresaltado por lo que había visto, avisó a un amigo para volver al lugar del hallazgo y corroborar entre ambos que aquello que descansaba a la orilla del Irati era un cráneo con piel y pelo... Ambos avisaron al centro de coordinación de emergencias de SOS Navarra, que movilizó a su vez a varios agentes de la Brigada de Protección Medioambiental de la Policía Foral, y a Efectivos del Servicio de Bomberos y agentes de la División de Policía Judicial; había que peinar la zona e investigar de quien era aquel cráneo al que le faltaba la mandíbula y que presentaba suficientes evidencias como para apostar que no se trataba de un yacimiento prehistórico.


        Al principio, voy a ser sincero, algunos creímos que podía tratarse de un error. Me explico; si el Gobierno de Navarra confundió un perro de 100kg con un oso pardo en Baztan en 2008, o una policía forense andaluza confundió los huesos humanos de dos niños con los de unos animales en el caso de José Bretón, podría ser que lo encontrado en Orbaizeta fuera la cabeza de un nenuco, o en el mejor de los casos de un animal. Los rumores también decían que podía tratarse de la cabeza de un mono, y otros explicaban al calor de la cerveza y el vino en la barra de un bar, que podía tratarse del cráneo de un cementerio llevado hasta allí por una alimaña ...

      Y finalmente, tras las pesquisas correspondientes, la Policía Foral descifró el enigma, el cual se hizo público el pasado día 13 de abril en la prensa: El cráneo pertenecía a un alemán de 54 años cuya desaparición fue denunciada en su país en abril del año pasado. La policía foral en sus investigaciones había encontrado la tienda de campaña del excursionista río abajo, y en su interior había ropa, documentación de identidad, enseres de cámping, botas de monte y hasta un teléfono móvil. La tienda disponía además de un sistema de captación de agua.

        En cuanto vi la noticia de la identificación en los diarios, dos cosas me vinieron a la mente inmediatamente. Uno; sé de mucha gente, excursionistas hippies, mochileros y hasta conocidos, que han acampado unos pocos días o temporadas en ese tramo entre Dosaguas y el Pozo de Isusin. Y dos; la historia de un alemán vagabundo amante de la naturaleza muerto y casi olvidado en el monte se parece muy mucho a la historia de Chris McCandels. Chris McCandels fue un joven estadounidense cuya historia conocí a través del bestseller de Jon Krakauer "Hacia Rutas Salvajes", mi tercer libro de este fantástico montañero-escritor norteamericano tras "Sueños del Eiger" y "Mal de Altura". Chris fue un joven que al terminar la carrera de Derecho decidió vagabundear con un rifle al hombro y un poco de comida por Estados Unidos, Mexico, Canadá y Alaska sin avisar a su familia ni amigos, embriagado por sus lecturas del escritor Jack London. Un cazador encontró su cadáver de 23 años en un autobús utilizado como refugio de cazadores, en mitad de ninguna parte en Alaska. Junto al chico se encontraron sus diarios, por los cuales se supo que había estado haciendo todos los meses y años que había desaparecido. Por lo visto, Chris se vio atrapado por las crecidas del deshielo primaveral cuando regresaba a la civilización en estado casi de inanición, y envenenado por la digestión de unas plantas venenosas que había confundido con plantas comestibles, y regresó al autocar para tumbarse y esperar que alguien pasara por aquel remoto rincón, escribiendo una nota en la puerta. Obviamente, no sobrevivió, pero su historia y el libro de Krakauer crearon un fenómeno (hasta Sean Penn hizo una película sobre Chris en 2007, con canción de Eddie Vedder de Pearl Jam por medio), que muchas personas imitan. ¿Imitó nuestro alemán a Chris McCandels, o a tantos soñadores de la naturaleza y el viaje autónomo por ella que ha habido y hay por el mundo? Personalmente conozco el caso de un pamplonica que vive temporadas tras una cascada en un profundo barranco del Pirineo Navarro, con cama, calaveras de animales, libros y cacerolas, y todos conocemos en Aezkoa casos de personas erráticas que han aterrizado en el valle de paso. Gente así hay a patadas. Hasta yo mismo y algunos amigos míos nos íbamos días en autostop y de manera errática por el Piri cuando calzábamos 18 o 20 años, sin decir casi nada a la familia, durmiendo sobre boñigas de yegua o haciendo vivacs en solitario con la única compañía de las estrellas, y la compañía durante el día de los usuarios del mini-bus rústico-rural Sabiñanigo-Ainsa, o los conductores que nos recogían mientras hacíamos dedo. Creo que casi todos en Aezkoa sabamos que ha habido personas que han pasado temporadas en Irati subsistiendo de aquello que les daba la naturaleza. Hasta conozco el caso de un amigo, que alguna vez ha aparecido en este blog, en el que él y unos amigos encontraron a un hombre muerto en un edificio abandonado en Forgel d´Abel, en mitad del monte, al otro lado de Candanchú. Muchos no entienden que haya personas así. Otros, en el caso del cráneo de Orbaizeta, dudan de la veracidad de los hechos presentados por la policía, porque no entienden que los perros que los cazadores locales utilizan en batidas de caza mayor no hayan notado nada en ese rincón de nuestra geografía. ¿Sabremos algún día la historia rocambolesca de este alemán? ¿Sabremos qué viaje hizo desde su desaparición hace un año? ¿De qué murió? ¿Aparecerán unos diarios como aquellos de Chris McCandels?

Por cierto, como dato curioso, a finales de los años 80 apareció también un cráneo a la orilla del río Irati muy cerquita de Aribe. Al parecer hubo mucho lío por este cráneo prehistórico, a la postre del yacimiento de Aizpea, y así escribe la arqueóloga Ana C. Cava sobre ello: <<En 1988 se realizó una primera campaña de excavación en el lugar (...), en un momento indeterminado de 1989/1990 se practicaron en el lugar remociones incontroladas por parte de clandestinos (...). Fruto de estas remociones fue el hallazgo de un cráneo humano en buen estado de conservación que, tras múltiples avatares, llegó a manos del personal del Museo de Navarra desde donde se nos comunicó la 
existencia del resto.>>


-"Long Nights" de Eddie Vedder (2007)
(No tengo miedo
para cuando esté solo.
Voy a estar mejor
de lo que estaba antes.
Tengo esta luz
Estaré por aquí para crecer.
Quien era yo antes
no lo puedo recordar
Largas noches me permiten
Sentir que estoy cayendo, cayendo.
Las luces se apagan,
me dejan sentir que estoy cayendo, estoy cayendo
a salvo en el suelo)






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