martes, 21 de marzo de 2017

Barranco de Cerumen.

Bonito txoko.

El puente de una pista forestal de Navascués sirve de frontera entre los barrancos de la Sierra y de Cerumen, cuando en realidad conforman uno solo; la Sierra es el tramo superior y Cerumen el tramo inferior. El agua que desprende la Sierra de Uscarrés, cuando lo hace, corre a sus anchas por este barranco alargado y discontinuo entre pinares, foces y sierras. Si te gustan los barrancos deportivos y/o comprometidos ninguno de los dos es el tuyo, sin embargo si te gusta estar "al otro lado del mundo" más perdido que un pedo en un jacuzzi, estos rincones son los tuyos.

      Cerumen es una caminata entre escombros y cantos rodaos pero con dos resaltes muy estéticos en mitad de ninguna parte. En ambos haré los rápeles desde anclajes naturales porque en el primero hay una chapa que da poquísima confianza, y en el segundo no seré capaz de encontrar el anclaje artificial indicado por la guía, aunque es destrepable fácilmente si el barranco no lleva un gran mangazo de agua. A la derecha del resalte hay un bonito abrigo rocoso con una visión paradisíaca del barranco. En el montañismo muchos no comprendían o no comprenden el porqué de subir montañas, y el señor Mallory del Everest dijo en los años veinte que "porque están ahí", lo mismo se puede decir de algunos barrancos como este de Cerumen... ¿a quién le apetece caminar sobre guijarros bien de rato para saborear dos resaltes pequeños? A mí. ¿Porqué? Porque está ahí.



"I am the Walrus" de The Beatles (1967)
(Yo soy el hombre huevo
Ellos son los hombres huevo
Yo soy la morsa
Gu gu g'jub)

Primer resalte donde ayudarse con la cuerda.

Alegría prepirenaica.

Tras rapelar el segundo resalte importante del barranco (se puede destrepar)

Agur!

Atardeceres en la muga del invierno y la primavera.

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