jueves, 24 de noviembre de 2016

Ighil n-Ikkis 2008

Peñas de Ikkis (3190m)
En diciembre de 2008 viví mi viaje más agridulce a Marruecos. Viajé al Atlas y al Sahara con el amigo Jox y las duras condiciones en la montaña pudieron con nosotros. Por entonces existían vuelos a bajo coste hasta Marrakech y nosotros aterrizamos en esta espectacular ciudad con la idea de bajarnos del avión y enseguida dirigirnos a la estación de taxis más cercana, y buscarnos la vida para movernos 250 km al sudeste hacia el macizo del M`Goun de 4000 metros. "La cresta del viento" nos esperaba, y mi sangre hervía al pensar en poder hollar esta cumbre nevada y otear el Sahara....

      El macizo del M´Goun es "el otro macizo" de 4000 metros del Atlas, colapsado en fama y en algunos metros de altitud por el Circo del Toubkal. En este viaje quizá mi error fue no haber planeado un par de días de aclimatación cultural para mi amigo Jox en Marrakech, porque el chico se agobió rodeado de tanto marroquí y bereber atosigándolo en nuestras negociaciones y regateos en las estaciones de taxi. Al final conseguimos convencer a un hombre de gran tamaño para que nos llevara en su mercedes gigante hasta Agouti, una aldea del Atlas a la que le llega el asfalto a 246 kilómetros de Marrakech. Allí pasamos una noche espectacular entre la nieve, el té, conversaciones de cabreros y conversaciones culturales. Antes del amanecer nos despertaron los rezos de la mezquita. Tras el desayuno afrontamos desde Agouti la ascensión en tres días de la montaña de M´Goun. Caminamos hasta la aldea de Ait Saud, donde nos recibieron un montón de vecinos enfundados en sus gruesas chilabas sobre la nieve, y afrontamos sobre el manto blanco la ascensión del valle que se desprende del macizo hacia el norte. La soledad y la belleza del paisaje nos cautivó. No se veía a nadie por allí arriba.

           Tras atravesar unas formaciones rocosas muy curiosas llegamos al cruce de valles a 2300 metros, donde hay varias chabolas, y nos dimos cuenta de que íbamos muy lentos. Imposible llegar al refugio del CAF, libre en invierno, ese mismo día. Reseteé el plan previsto y pensé que teníamos provisiones de sobra para otro día más, hasta un total de cuatro en vez de tres. Incluso se podía estirar más el chicle, hasta un total de cinco. Pero Jox estaba abrumado por todo aquel contraste y empezó a flojear mucho físicamente porque aquello no le motivaba; las condiciones en la montaña eran duras y más duras se intuían por encima nuestra, como por ejemplo en el Plateau de Tarkeddid. Insistí para seguir y nos atrapó el atardecer a una altitud de 2700 metros debajo del collado de Ikkis, y preparamos el vivac en un abrigo de pastores bereberes. En la penumbra de la noche Jox me dijo que estaba hasta las narices de todo aquello, y que incluso echaba de menos a su novia. Yo, por mi parte estaba completamente excitado: Estábamos vivaqueando en un lugar remoto en ese momento, en un abrigo bereber, y con los siguientes días para nosotros. Pero bueno, unas veces no se puede por otros, y otras veces  no se puede por uno mismo.

            A la mañana siguiente ya habíamos decidido que el M´Goun lo dejaríamos para otra ocasión... Fue una pena. Aun así convencí a Jox para ascender hasta el collado de Ikkis e intentar alguna cumbre súper nivosa de los alrededores, y es así como nos aupamos a la cima rocosa de Ikkis (3190m), en completo aislamiento, solos en el Atlas. Una experiencia muy bonita. Los próximos días los emplearíamos en hacer turismo por Marrakech, Essaouira, el Sahara y las Cascadas de Ouzoud. La policía nos pararía de camino a estas últimas porque el taxi en el que viajábamos no era muy legal, por lo visto. Un policía mayor, delgado y con nervio, nos escudriñaba con cara de pocos amigos. Yo creí que nos iban a pedir dinero a cambio de hacer la vista gorda o algo por el estilo, como suele ocurrir bastante a menudo, pero Jox y yo nos hicimos mucho los locos y dijimos no entender ni papa de francés, árabe o bereber. Y nos valió. Estas cosas no valen en la montaña, ni en el M´Goun, ella siempre tiene la última palabra.

-"Hallelujah" de Leonard Cohen (1984)
(La fe era fuerte/
pero necesitabas una prueba)






1 comentario:

  1. Que zona mAs bonita son ya seis las veces que he recorrido esa zona . salvaje y grandiosa. Eskerrikasko

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