martes, 18 de octubre de 2016

La Tormenta Perfecta y la Muerte de Lagun.

Fotografía con truco; secando las cosas en la carretera antigua del puerto de la Foradada (en desuso por esas fechas).
Hace doce años que Joseba Aristu y un servidor vivimos un episodio tormentoso en el Piri de magnitud apocalíptica. Aquel día de verano ascendimos hasta la Cabaña de Lliterola y ante los nubarrones que cubrían todo el macizo de Perdiguero anduvimos largo rato discutiendo sobre qué hacer. De repente Joseba sacó su lado cómico y me dijo mientras miraba a la montaña desafiante; "Pau, repite lo que yo te diga", y empezó a decir palabras sin sentido como repitiendo un mantra para acabar con las bajas presiones en el Perdiguero. El decía algo así como "Perdiguero chomolakla lintepa lankagun" y yo repetía "Perdiguero chomolakla lintepa lankagun", Joseba decía "Malpa Lliterola mimpa nimbo" y yo repetía "Malpa Lliterola mimpa nimbo". Llego un momento que ambos nos convencimos de que había que seguir ascendiendo, cuando unos minutos antes ya habíamos decidido darnos la vuelta... Así pues seguimos ascendiendo, nos adentramos en los nubarrones a una altitud de 2700 metros, y cuando me asomé a la cresta a tresmil metros vi un rayo eléctrico cruzar el cielo delante de mi narices, seguido de un bombazo, lo cual me acojonó muchísimo y en ese mismo momento decidí salir pitando para abajo. Unos metros más abajo, cuando ya empezaba a granizar, me crucé con Joseba que me pidió seguir para arriba a lo que le contesté "te espero en la Cabaña de Lliterola", y en ese momento comenzamos juntos el descenso. Trescientos metros de desnivel por debajo nos cruzamos con un hombre con bigote que subía entre rayos y granizo, como si la fiesta no fuera con él, y cuando aterrizamos en el Ibonet de Lliterola el viento y el granizo eran tan huracanados que tuvimos que tumbarnos en el suelo para que la tempestad no nos arrastrara. Entonces pensé en el hombre con bigote, porque aquellas condiciones no eran normales (aquel día murió un francés y resultaron heridas otras dos personas por caída de rayo en Ordesa). En cuanto el temporal amainó un poco, nos levantamos del suelo y corrimos como Kilian Jornet hasta la seguridad del coche. Hora y media de trote.

          Mientras hacíamos revisión de daños en el valle, Joseba descubrió que a las dos cámaras de fotos que llevaba, una réflex moderna y otra antigua, les había entrado agua; nunca olvidaré el momento en el que separó el objetivo del cuerpo de la cámara y saco de dentro del mismo un buen chorro de agua como si de una cantimplora se tratara. No había un centímetro cuadrado de nuestras cosas que no estuviera empapado. 

         Aquel mediodía decidimos volver a casa en Navarra, y Joseba me acercó a Orbara. Por aquellos días nuestro perro Lagun se moría. Recuerdo despedirme de él cuando salimos con destino al Perdiguero y cuando volví a casa no fui a ver cómo estaba. A la mañana siguiente de mi llegada de Huesca mi amatxi entró en mi cuarto y me dijo que Lagun había muerto... Nuestro amigo montañero de los últimos 12 años se había ido... Recuerdo que unos días antes habíamos intentado subir a Berrendi y el pobre no había ni llegado al roquedo, débil y enfermo. Lagun se murió y una tormenta furiosa rugió en el Pirineo.

-"The Age og the understatement" de The Last Shadow Puppets (2008)

¿Crees que las nubes abrirán?

Lagun con Ortzantzurieta, Txangoa, Urkulu y Mendilatz...

Lagun en Abodi.

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