lunes, 19 de septiembre de 2016

Basanberro; la joya subterránea de Garralda.

La cuarta cueva en desarrollo de Navarra (11 kilómetros)

Desde hace varias décadas, el macizo cárstico sobre el que se asienta el término municipal de Garralda, en Aezkoa, ha sido motivo de mucha curiosidad para propios y extraños. Los vecinos del pueblo conocían  varios sumideros y simas por las que se escondía o circulaba el agua y se hacían muchas preguntas sobre el tránsito y destino de ésta. Así, las simas de Berraburu y Bisausi, en Lapizea, fueron topografiadas y estudiadas por espeleólogos franceses en los ochenta, la Sima de Sangaraxaldea se llegó a utilizar como rincón para curar quesos o como pozo donde arrojar basura y animales, y en 1995 Salex Santos (ex-alcalde de Garralda) y otros vecinos del pueblo comunicaban al Grupo Espeleológico Satorrak de Pamplona y al Club de Espeleología Leize Mendi de Baigorri, del hallazgo de un pequeño sumidero a las afueras de Garralda, cuya entrada se había desobstruido para que la regata que provocaba daños en los campos de esta parte de la montaña vertiera sus aguas directamente en ella, en época de crecidas. Y así se puso en el mapa espeleológico navarro al Sistema de Basanberro, con el paso de los años el cuarto sistema subterráneo en desarrollo de Navarra hasta los 11 kilómetros, solo superado por tres sistemas de Larra...


           La historia de esta cavidad es muy interesante: Entre los años 1995 y 1997 Leize Mendi explorará hasta 2500 metros de Basanberro, cediendo el testigo de la exploración a Satorrak a partir de 1998. Satorrak ampliará hasta los 5000 en el año 2000, y actualmente se conocen unos 11000 metros de esta laberíntica cavidad aezkoana. A día de hoy el G.E. Satorrak sigue haciendo esfuerzos por ampliar la exploración de Basanberro, y algún día lograr la unión de Berraburu o Bidausi en Lapizea con Basanberro (what a fucking trip!). Una prueba de radiolocalización hecha en 2010 dictaminó que el punto más occidental de la cavidad descubierto distaba menos de 50 metros de estas dos simas de Lapizea. Supongo que descubrir una nueva entrada desde Lapizea daría nuevas y más fáciles posibilidades de seguir con las exploraciones en el sector más alejado de la única entrada actual.

           Nosotros entraremos por el Sumidero de Basanberro con un plano de Satorrak muy completo de 2012 entre las manos. De los aezkoanos que conozco, sé que Gorka e Iñigo de Orbara se metieron hace unos años con una cuerda mía y tuvieron más que problemas para salir al carecer de material suficiente, y que Alejandro de Garralda, que llegó a comprarse hasta una escala, se metió con un amigo hasta regresar agobiados de tanto cruce. Nosotros pasaremos mal rato por las arañas en el pozo escalonado de entrada (¡vaya ejemplares!), para disfrutar en un nuevo pozo equipado con cuerda para descender a través de una bonita diaclasa. Aquí veremos dos murciélagos antes de afrontar un estrecho destrepe que nos llevará a una galería activa, a la que llegan tres aportes de agua por la derecha hasta un característico recodo. Tras el giro a izquierdas, aterrizaremos en la Sala del Pináculo, a donde llega un cuarto aporte de agua, en nuestra visita el más caudaloso. El río Basanberro desciende formando pequeñas cascadas, una de ellas equipada con cuerda fija, y un tramo de techo muy bajo se evita por un meandro fósil lateral.  La cueva se encañona y forma rincones acuáticos de gran belleza. Pronto saldremos al cruce de ríos, donde el Aporte de Ezpondeta descarga en el principal. A poca distancia el río cae en cascada a través de un pozo de 10-12 metros que Asier y yo rapelamos desde dos spits. En la base del pozo podemos ver hojas de haya pegadas a las paredes del mismo varios metros por encima de nuestras cabezas, lo cual nos acongoja al imaginar el tamaño de las riadas en este rincón de Basanberro. El río continúa hasta que se sifona, a -188 metros de profundidad, y en este punto decidimos darnos la vuelta, aunque parece posible su continuidad por una grieta superior en precaria trepada, sin embargo hace rato que hemos dejado de ver las balizas (papeles enumerados en color fosforito) y decidimos ir a lo seguro. Al parecer, más adelante, a las aguas del Basanberro se les unen las del Aporte de Bizerzulo, cerca de la Pérdida final del río a -206m. 

          Llevamos dos horas dentro del sistema y 700 metros de recorrido, y tras ascender el pozo final por nuestra cuerda, descubrimos la continuidad de las balizas encima de nuestras cabezas, tras trepada en oposición. Ante nosotros y en dirección Este se despliega la Gran Red Fósil Inferior de Basanberro, un espectacular laberinto de galerías y diaclasas, y muy laborioso de recorrer (gateras, laminadores, pasamanos agachado...). Nosotros intentaremos atravesar el Laberinto de los Penitentes (nombre súper apropiado), en busca del conducto llamado Galería Garralda que da continuidad al sector (algunos lo llaman Galería Guarralda por la de barro que hay), pero no habrá manera; llegaremos hasta la baliza número 125, y tras un cruce en una tumbera, daremos por finalizada nuestra excursión en un punto balizado con una baliza enumerada como "1004", 4 horas después de entrar en el complejo. Desde aquí y conociendo el camino de regreso tardaremos 3 horas en regresar a la superficie pasando a echar un vistazo a la Galería de los Franceses que arranca en la Sala del Pináculo. Esta galería es uno de los conductos estrella de Basanberro porque da acceso a todo el sector norte y occidental del sistema, llave hacia Lapizea. Si algún día regresamos, entraremos por aquí en busca de otros tesoros para la vista; la Galería Aezkoa o la Sala Leize Mendi esperan entre otros. Más arriba, cuando afrontemos el pozo de salida, para nosotros el Pozo de los Arácnidos, descubriremos en su base una salamandra, un caracol de gran volumen y un escarabajo brillante precioso. Ojalá hubiera estos bichos y no los insectos de ochos patas que hay. Toda una experiencia remontar una cuerda por un pozo bañado en arañas con cúpula y nidos sedosos, mi máxima admiración a quienes bucean en simas estrechas sin continuidad en busca de nuevas cavidades, porque si en Basanberro no hubiera los tesoros que hay, para rato me arrastraba por ahí. En total unos 2 kilómetros y 7 horas bajo tierra. Muy guapo.

         Gracias Magu por la ensaladilla rusa, txistorra y demás. El puto amo.


Preparativos junto a la pista.

Estrecho pozo de entrada con spit a 4 metros para evitar el rozamiento.

Rápel estrecho.

Segundo pozo. Cuerda fija instalada.

Sala del Pináculo (-70m)

Cuerda fija en el cauce principal.

Galería lateral para evitar el estrechísimo cauce del río Basanberro.

Intersección de los ríos Basanberro y Ezpondeta,

Bonito cañón.

Pozo de acceso a la pérdida del río Basanberro.

Pérdida del río a 200 metros por debajo de la superficie.

Trepada a la Red Fósil Inferior.

Pasamanos.

Algunos espeleotemas.

En mitad del Laberinto de los Penitentes.

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Dos horas y media arrastrados y sin saber exactamente dónde estamos.

Galería de los Franceses, acceso a la Red Fósil Superior y al sector oeste del sistema.

Para arriba.

Salimos.

7 horas bajo tierra.
Plano de la Revista Digital Karaitza (año 2000)

En rojo lo explorado hasta 2000, en verde lo explorado hasta 2012.

2 comentarios:

  1. Chulisima cueva!! Estuve hace un montón de años cuando aun no se había explorado demasiado con un amigo de Satorrak y me pareció una pasada... Metieron horas y esfuerzos allí por un tubo. Vaya mérito que tiene el curro que se pagan!!

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    1. Impresionante la labor de los exploradores. Allí abajo hay infinidad de recodos, grietas y gateras. Chapeau!!

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