jueves, 21 de enero de 2016

Incidente en Espolón Iturrimurri.

Cuerda doble de 8´5 mm con camisa rota y alma a la vista....
 Si ayer miércoles hablaba por aquí del alud que sufrí en mis carnes en 2013 en el Pirineo oscense, esta vez me voy a centrar en lo que nos ha ocurrido hoy mismo en la escuela de escalada de Egino. Al loro siempre en la montaña, el peligro puede estar a la vuelta de la esquina, y si te pilla desprevenido puede embestirte como el miura Islero hizo con Manolete creándole la muerte, allá por el año 1947. Esta vez estábamos comenzando a escalar en el semiequipado Espolón Iturrimurri de 185 metros de longitud y máxima dificultad de IV+ en la base, cuando un incidente relacionado con la mala calidad de la roca del primer largo nos ha jugado una mala pasada.


          En el aleje del primer largo, entre el puente de roca del cuarto seguro, y el quinto en forma de chapa, me he ido a agarrar mientras abría vía a un bloque calizo del tamaño de un ordenador portátil y me he dado cuenta de que estaba sin ninguna sujeción a la pared. Viéndolo de cerca, me ha parecido como si estuviera colocado en ese rincón por alguien, quizá por otro escalador que se lo habría encontrado en ese tramito, porque su punto de rotura no coincidía con ninguna parte de esa parte de la pared, en equilibrio sobre su parte más estrecha en una repisita. A mis amigos y compañeros de TD2, Mikel e Iñaki, les he contado a gritos mi hallazgo y he pensado en ese momento que había que quitar ese "txusko" de la trayectoria de ellos, justo en mi vertical, porque he visto que con el roce de la cuerda podía tirárselo. Por un momento me he acordado de lo que vimos no hace mucho tiempo en el inicio de la vecina vía "Lore Festa" (210m, 6a), cuando una cordada de tres escaladores se ocuparon de limpiar el primer largo de 6a, provocando un buen follón. Finalmente, he decidido tirar el txusko a la canal de la izquierda, lejos de nuestra vía, cuando ninguno de los tres estábamos muy seguros de qué hacer con él, con las dudas en alto de Mikel, y con mi convencimiento de qué no podía ocurrir nada malo. Total, que el pedrolo ha caído en la canal golpeando una aristilla de roca caliza y ha estallado en varias esquirlas. Mientras la mayoría de ellas caían por la canal, una de ellas ha tomado la dirección de mis dos amigos y me he acojonado por completo viendo los acontecimientos desde arriba: Iñaki se ha subido un metro en la pendiente para esquivar cualquier impacto, y la esquirla ha golpeado con violencia una de las dos cuerdas dobles de Mikel, con tan mala suerte que ha cortado su camisa dejando el alma a la vista.... Tras varios improperios, hemos decidido dejar la actividad para otro día, echar un vistazo a la nueva vía "Batean kale, bestean bale" y ahogar mis penas en el bar con refrescos azucarados, mientras mis compañeros se metían entre pecho y espalda unas cervezas. Al menos Mikel no se lo ha tomado muy a mal pese a ser  suya la cuerda, y la alegría crónica de Iñaki es difícil de aplacar, porque el de Hondarribia no se amilana ni se pone un poco triste por nada, ni leyendo un libro bruto y crudo como "Besa o Mata" de Mark Twight. No sé qué pensará ahora mismo de mí, era la primera vez que venía a escalar conmigo. Cabrón llévame a Kopakoharri.

           Tras un incidente en montaña así, por muy pequeño que sea, hay que analizar las cosas y sacar conclusiones para mejorar de cara al futuro. De la movida de hoy es importante darse cuenta de que limpiar una vía de roca podrida no es tan fácil, también lo vimos en la "Lore Festa". Lo mejor, como dice Mikel, quizá sea dejar al posible bloque asesino en paz y que el segundo de cuerda lo mande a tomar por culo. En este caso me preocupaba que las cuerdas dobles que me aseguraban, movieran el inestable bloque de roca y marchara catapultado hacia mis compañeros de clase en la base. A lo mejor deberíamos de haber adoptado más medidas de seguridad, en plan haberse movido ellos con las cuerdas hacia la vertiente contraria del espolón con un solo movimiento de cuatro o cinco metros, y haber arrojado el bloque más fuerte. También podría haber fijado el bloque a la pared pasándole una cinta plana y asegurarla con un friend a una grieta, en espera de que el segundo o los segundos de cuerda lo tiraran definitivamente. ¿Hace falta cinta americana o celofán en este tipo de vías de roca dudosa? Hace muchos años nos cogió en autostop un escalador vasco de artifo que se dirigía a Lleida, y nos dijo que uno de sus ingredientes imprescindibles en el arnés era el botecito de loctite, ¿lo diría por casos como éste? (jeje) Por lo menos hemos guardado otras medidas de seguridad importantes; todos teníamos el casco puesto aunque estuviésemos en la base, y Mikel e Iñaki han estado atentos para no ser alcanzados por las esquirlas.

Mikel te debo una. Barkatu.

"Smack my bitch up" de The Prodigy (1997)
(Sube el tempo/
azota a mi perra/)


Espolón semiequipado en 2012.



Iñaki se lo toma a risa al menos, y Mikel intenta sacarle algo positivo al incidente: "Así tengo dos cuerdas; una de 40 metros y otra de randonne de 17"


¿Dolor de muelas? No. Disgustado.

Croquis realizado a partir de otro de Eskalatzenkas.blogspot.com

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