jueves, 8 de octubre de 2015

Lizebar no tan putrefacto.

Rapelaco.
Parece que hacer el Barranco de Lizebar va a convertirse en una costumbre en el instituto de FP de Altsasu, porque mientras cursábamos TD1 de Montaña el año pasado, algunos de clase se acercaron a hacer esta joya en forma de sendero de agua que baja del Valle de Goñi al Valle de Ollo, y ahora que hemos empezado TD2 ha vuelto a ocurrir lo mismo; cuatro de clase nos hemos acercado a bajar por él; repitiendo Iñaki e Iker, y desvirgándonos en sus rápeles Jorge alias "Slack" y yo. Tengo que decir que me moría de ganas por hacer este barranco, quizá un poquito colapsado en fama por su hermano Artazul, pero que posee uno de los más estéticos rápeles de Navarra, y uno de los ambientes angostos más impresionantes del entorno cercano a Iruña. Y el cañón no me ha defraudado; muy guapo. Entorno calizo impresionante.


           Al loro con las marmitas de agua putrefacta que se forman en este barranco en época seca, de hecho tendremos que meter aire con olor a aguas batuecas en nuestros pulmones en la marmita alargada de recepción de nuestro cuarto rápel, y tendremos que caminar por aguas color caca, ¡pero qué se le va a hacer! ¿Habrá pasado el agua por el agujero que tenía Slack en su traje de neopreno? ¿No cogerá fiebre o algún rollo así el friki de slackline de Bizkaia? ¿Lo volveremos a ver vivo la semana que viene?

           De este barranco llama la atención su gigantesco tercer resalte, una de las cascadas más altas de la Comunidad Foral; es más, así la describen sus cuatro autores en la guía "Cuevas y Cañones de Navarra" (Sua-1991); "Más adelante disfrutaremos de lo que posiblemente sea la cascada más larga de Navarra". Sin embargo, 24 años después y con toda la información que corre por la Red, sabemos que hay brincos de agua mayores como los de Zurrustape (80 metros), Cascadas de Ubei (105 metros), Cascadas de Espalza (105m), o Salto de Aldu (60 metros). En este espectacular y vertical resalte de 53 metros hay una marmita colgada quince metros por debajo de la instalación, pues bien, conozco a un barranquista muy cercano que se sacó el hombro en esta marmita, a cuarenta metros del suelo...y que tuvo serios problemas para salir del agua helada, y no entrar en hipotermia, hasta que bajó su compañero en su rescate... Existe la posibilidad de realizar en esta cascada dos rápeles al haber una instalación sobre dicha marmita.

           Más abajo el barranco se estrecha formando afilados pasillos, antes de abrirse y de convertirse en un exuberante y ancho descenso, con resaltes destrepables entre el hayedo, hasta que te das de bruces con la cascada final de Artazul, ¡vaya rincones hay entre Goñi y Ollo! Curioso pensar en los vecinos de estos pueblos hace décadas, cuando desconocían los txokos y rincones que tenían al lado de casa, susceptibles de ser declarados moradas de seres mitológicos, rincones misteriosos de imposible acceso, y donde solo se conocía el agua que entraba y que salía... 


Aproximación entre carrascas y robles.

Preparativos en la cabecera del barranco.

Instalación del primer rápel.

Segundo rápel; ¿conseguirá "Slack" no mojarse?

Iñaki se asoma al rápel gordo del barranco.

Ambiente.

Iker.

53 metros más abajo está el suelo.

Lugares donde sonreír.

"Slack" se la goza.

Una de las cascadas (hoy seca) más altas de Navarra.

Un poco de putrefacción tras el cuarto rápel.

Estrechos bonitos.

Lizebar mágico.

Otra trave putrefacta.

...

Rápel tumbado de 20 metros.

...

Rápeles fáciles y amplios del final.

Bordeando la putrefacción.

En la base de Artazul.

Iker, Slack, Iñaki y yo.

Croquis de 1991 de "Cuevas y Cañones de Navarra" (Sua)




No hay comentarios:

Publicar un comentario