miércoles, 14 de mayo de 2014

Bordas de Aitza. Otro ejemplo del olvido.

La Selva de Irati saca la hoja...
Las Bordas son uno de esos edificios importantes en el universo del Pirineo, y podemos apreciarlas en muchos rincones de nuestra Cordillera (Viadós, Cerdanya, Baztán...). Este almacén de productos agrícolas y de ganado, va quedando poco a poco en el olvido con el desmantelamiento paulatino del sector primario en nuestras regiones rurales, sin embargo algunos se resisten a que ésto acontezca y dan a conocer algunos datos y estudios interesantes sobre estos edificios del pasado para que recapacitemos sobre ello. Así, a través de un bonito artículo de Iurre Bidegain de Luzaide, supimos el pasado mes de Marzo que Nekane Vizkay, ingeniera de Montes, había realizado un estudio exhaustivo de las Bordas del Valle de Erro y Auritz-Burguete, concluyendo que de los 59 edificios de esta zona solo 27 se conservaban en pie (el 45%). Entonces me acordé de Orbara y su tradición con el mundo de las bordas, y no pude evitar acordarme de Aitza, el rico altiplano de nuestro término municipal, ese jardín precioso colgado en las montañas (curiosamente con un Sendero Local llamado "El Camino de las Bordas"). En él hallamos 13 bordas y solo dos de ellas están derruidas, aunque hay una tercera que va camino de ello, con su cubierta agujereada y el esqueleto de la misma al descubierto, así que el porcentaje es del 69% frente al 45% del Valle de Erro.

         El Valle de Aezkoa es el valle de las Bordas del Pirineo Navarro por antonomasia. Un ejemplo de ello es que aquí encontramos 15 de los 22 hórreos que hay en Navarra, otro tipo de almacén agrario-ganadero, especialmente de grano, declarado Bien de Interés Cultural en 1993. Además todos los pueblos de Aezkoa poseen bordas desperdigadas por la montaña, dibujando postales bucólicas; ya se sabe, una casita, el aska y la sombra del hayedo o de los fresnos alrededor. Son conocidas las bordas de Berrendipea en Hiriberri, las del altiplano de Abaurregaina, las de Abaurrepea y Garaioa en la Sierra de Areta, las de Garralda y Aria en la Cuenca de la Regata de Aztapar, las de Larraun y Orion en Orbaizeta, y por último las de Aitza en Orbara. ¿Casi cien? Para muchos estas construcciones son otro ejemplo melancólico del abandono del Pirineo, y pasear por su entorno trae a la memoria de algunos, recuerdos del pasado sobre trabajo y esfuerzo con el ganado y las hierbas. También, hay hueco para acordarse de las reuniones familiares alrededor de una parrilla en fiestas del pueblo y a la fresca. Actualmente, algunas de estas bordas y sus campos, se arriendan y son ocupados por ganado de fuera.

           Hace poco tiempo me dí una vuelta por Aitza con la escusa de echar un vistazo a las bordas del pueblo aprovechando parte del Sendero local que parte de Orbara. Borda Anso me recibió con sus muros casi desintegrados, después Pedroarena me sorprendió por su look al más puro estilo granja americana, el Bordal de Iturri es un rincón escondido y apartado a donde van a pastar los ciervos, Urrutia está cerca de la carretera que sube a Aitza, Aguerre es una de las bordas más espectaculares por sus vistas a los montes de Roncesvalles y de Garralda, Juanarena, Peroch y Jabat forman un barrio de Orbara a 1000 metros de altura, Juanarena II va camino de convertirse en una nueva ruina, la Borda de Eginoa se levanta en una solana con vistas al sur, Maisterra y Landa se asientan en una llanura con vistas a Irati, y la misteriosa y apartada Borda derruida de Malkai me han contado que perteneció a Casa Jabat. Lo dicho, una excusa romántica para perderse por nuestros bosques.

   
Aguileñas en la base de los muros y setos entre campos.

Bichos.

Borda de Anso.
En 1956.

Borda de Pedroarena.

Orquídeas de primavera.

Las Búgulas las encontramos en bosques sombríos.

El Bordal de Iturri desde el alto.

El Bordal de Iturri en detalle.

Pacharanes en flor.

La Borda de Urrutia.

Borda de Aguerre.

Herbáceas tiernas.
Borda de Juanarena.

Aliarias en las paredes de nuestras bordas.

Ortigas muertas rojas, en ocasiones puede florecer cuatro veces al año.

El encanto de la Borda de Peroch.

Borda Juanarena II

Borda de Jabat.

Amarillos y verdes intensos.


Brotes de Prímula Veris.

Borda de Eginoa.

Borda de Maisterra sobre un fondo inmenso...


La Borda de Casa Landa.

Geranios de San Roberto silvestres.

Barrancos de Berrendipea y Kakoia. Detrás Peneblanque y La Mesa.


Borda de Malkai en Ohialoa.

En 1956...

Signos del paso del tiempo en lugares donde el tiempo pasa más despacio

Prados preciosos.
Una orquídea abriéndose.

¿Lo utilizamos para el cartel de Sanfermines del año que viene?

El Altiplano de Aitza, sus Bordas y el trazado de la GR11.

3 comentarios:

  1. Nunca faltan las flores!

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  2. Nunca faltan las flores!

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  3. Bonito recorrido Pau que fusiona la primavera y el cercano pasado de nuestros pueblos

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