miércoles, 16 de abril de 2014

Tubo de la Zapatilla 2005

La Zapatilla 2225m y su característico tubo invernal....
El Tubo de la Zapatilla de Candanchú supone todo un reto para los esquiadores sin mucha experiencia en eso del Arte del Esquí Extremo. Sus 200 metros de desnivel y sus inclinadas pendientes a 35º, son un fácil descenso para aquellos que controlan sus tablas como si de una prolongación física de su cuerpo se tratara. Hace quince años, cuando bajé del pueblo a estudiar a Pamplona, había un halo de misterio alrededor de este descenso "fuerapista", y muchos de los freeriders que conocí en la capital navarra hablaban de este tubo en plan "la flipas tronco, te asomas al borde y las puntas de los esquíes sobresalen en el aire".

         Algunas primaveras después me acerqué a este monumento del esquí freeride junto al amigo Joseba Aristu para ascenderlo con piolet y crampones. Aquel día Joseba me contó casi todo acerca de su apellido y su parentesco lejano con Iñigo Arista... Joseba vivía todo lo relacionado con el Reino de Navarra con una pasión inusitada. En una ocasión, se enfrascó con dos montañeros aragoneses en una discusión sobre los Reinos de Navarra y Aragón en medio de una línea de rápeles, y tuve que decirle que se relajara para que pusiera atención en la cuerda y en el descendedor, temiendo que se sentara en el aire sin pasar la cuerda por el ocho... En la aproximación al Tubo, pasamos delante del monumento a las víctimas del alud de 1985, donde fallecieron seis esquiadores del Equipo de Competición de Esquí Vasco-Navarro y resultaron heridos otros siete.

         El Tubo de la Zapatilla presenta el tramo más inclinado en el embudo de entrada, o de salida para los esquiadores. Aquí, las paredes de roca afloran a los lados y es la parte más estrecha del ascenso. Después son cuestas de nieve hasta el Collado a la izquierda de la Zapatilla (2225m), un bonito disfrute mordiendo con los pinchos y echando una vista al Cordal salvaje de Sesques-Moines. Recuerdo que antes de llegar al collado, veíamos las cabecitas de aquellos que deseaban bajar el Tubo, asomar en el cambio de pendiente. Pudimos oír a alguno decir algo así como "hay que esperar a que la nieve reblandezca" y demás. A continuación un snowboarder hizo de conejillo de indias, y tras unos cuantos giros fáciles en la parte superior del corredor, se detuvo inseguro y puso su culo en la nieve para mirar varias veces hacia atrás hacia sus colegas. No lo tenía claro. Luego les perdimos de vista mientras ascendíamos a la Tuca Blanca de 2322m, una cima nevada y airosa hacia el sur, perfecto remate a una mañanera pirenaica.

Vistas preciosas hacia el cordal Sesques-Moines.

Joseba Aristu y las pendientes finales.

Otros tiempos.

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