miércoles, 23 de abril de 2014

Cueva de Azpilongoa

Un sendero estrecho y cerrado por la vegetación, nos acerca hasta la entrada de esta hermosa cueva desde la carretera a Aria.
Las charlas alrededor de una cerveza, o un cañón de cerveza en su defecto, son muchas veces punto de partida de aventurillas y excursiones casi espontáneas, y muchos agradecemos que acontezcan. Una reciente conversación de barra de bar con Daniel Iriarte, de "Rutas de Navarra", puso en mi cabeza la idea de volver a visitar la Cueva de Azpilongoa, en término municipal de Aribe y con acceso a pie desde la carretera que sube a Aria. La entrada a esta cueva la visité hace ya doce o trece años cuando hacíamos nuestros pinitos con la cuerda en la vecina Cueva de Aribe o Aizpea. Aquella vez, tengo que aclarar, hice una visita a su entrada y no hice ni adentrarme porque un chico de Garralda me había avisado de que era muy pequeña.

            Esta vez la afición por el mundo subterráneo es mayor y vasta la información que cuenta Daniel en su mapa del Término Municipal de Aribe, hecho recientemente (ojo, ahora trabaja en el mapa de Orbara), para motivarse, volver y adentrarse con luz artificial. Así, en esta Semana Santa pasada he podido visitarla en dos pequeños ratos por la tarde, la primera de las ocasiones en solitario y la segunda con un buen grupo de amigos orbatarres tras hablarles en otra conversación de bar, de las peculiaridades y atractivos de esta cueva de juguete, que no es tan pequeña.

            Para acceder a ella hay que estar atento a la palabra "cueva" que hay en la cuneta antes del kilómetro uno de la carretera a Aria. Un senderito balizado con pintura rosa y algunos mojones llega hasta el porche de entrada. La cavidad se divide en dos galerías tras la rampa de acceso, y podemos ver a nuestra izquierda una pintada de un tal Carmelo (el peluquero de Orbara??) y otro tal Jose A., y a la derecha hay otra con la forma de un bisonte... La Galería de la derecha muere enseguida en una bloquera, sin embargo la Galería de la izquierda posee una entrada de luz en el techo y después desciende hasta una pequeña sala de altos techos y final en una trepada que no lleva a ninguna parte. Aquí destacan varias columnas y coladas... En una abertura lateral se puede acceder a una salita muy interesante porque en ella sirve de techo un bonito pozo decorado con infinidad de espeleotemas. Desde otra abertura en la galería anterior, se puede acceder a una repisa de este pozo y así llegar a otro rincón del complejo subterráneo. Una opción muy chula de alargar la actividad es acceder a la última salita de la cueva desde la sala del pozo a través de una pequeña galería inclinada y resbaladiza que hará las delicias de Ramón, Maitane (la única chica), Txapis, Ander, Jon, Xabi y Pablo... En esta salita del final hay una columna en medio de la misma, y marca un bonito final para una cueva buena, preciosa y barata. ¿Repetimos?

Pintura en la cuneta de la Carretera.
Entramos...
Maitane, Jon y Txapis "la flipan" con las formaciones.

Ventanuco algunos metros después de la entrada.

Oquedad pequeña pero muy bonita.

En la primera galería.
Xabi, Txapis, Jon, Pablo, Ramón, Maitane y Ander.

Xabi destrepando hacia la "Salita de la Columna"

Sala Intermedia, la del pequeño pozo.
Jon Beunza en su afán por encontrar nuevos puertos para la bicicleta... No dejéis de comprar la nueva y atractiva "Ziklo"

Columna final.


Juegos de luces y Sombras.

Una actividad diferente.

No nos gustan las pintadas en lugares como este.




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