viernes, 3 de enero de 2014

Colonia de Sacramento y el navarro bonaerense 2010

Buenos Aires queda atrás mientras el ferry se dirige a Uruguay.
Colonia de Sacramento se encuentra en la costa uruguaya, al otro lado del Río de la Plata, en frente a Buenos Aires. El ferry rápido cruza este brazo de mar tan famoso en una hora, y el nuestro lo hace en tres. Colonia es una localidad tranquila y muy bonita con vistas a los rascacielos de Buenos Aires que asoman al otro lado del agua. En Colonia hay una plaza de toros y un frontón ruinosos, sin embargo es su barrio colonial, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, lo que le da cierta fama turística. En éste, hay una calle, "la Calle de los suspiros", que se lleva todo el protagonismo. Dicen que en época de ocupación portuguesa las chicas más bellas vivían en esta cuesta de adoquines, y muchos hombres venían a suspirar por ellas. Ahora, en pleno siglo XXI, hombres con sandalias y mujeres con zapatos de tacones maldicen el adoquinado que cubre esta calle en pendiente.

            Portón de campo es una de las entradas al barrio, junto a éste se conserva el único cañón español de la época, y para acceder hasta él hay que caminar por una repisa estrecha. Un hombre miedoso por la estrechez de la repisa y la posible caída, se me acerca y me pregunta a bocajarro si soy navarro. Vio en mi camiseta las palabras "Pirineo Navarro" y viene rato persiguiéndome.

            -Me apellido Goñi Aizkorbe, vivo en Buenos Aires y mis bisabuelos eran de Astrain, ¿conoces Astrain?
            -Claro que conozco Astrain. A veces conduzco hasta este pueblo para correr y caminar por la sierra que lo domina. Está a veinte minutos de mi casa.
            -¿Cómo fue la crisis, pegó duro?
            -Parece que acaba de empezar...
            -Los políticos los robaron, igual que aquí con el Corralito, hacen ver que pelean por los intereses generales, pero solo pelean por el suyo y sus amigos los banqueros y los grandes empresarios. Cuando lo del Corralito, fue terrible en Buenos Aires, aunque ganamos en salud porque nadie se podía permitir el lujo de viajar en auto o en moto, y todos lo hacíamos en bicicleta. Hubo que salir a la calle armados de cacerolas y hacernos oír. Ustedes tuvieron un presidente horrible, ¿no? Si, ese que tenía bigote y les mandó a una guerra por el petróleo.
             -Veo que conoce muy bien a los políticos.
             -¿Le apetece que le acompañe por Colonia?
             -Si, ¿porqué no? Mi ferry de vuelta sale dentro de tres horas.

La Camiseta delatadora.
La calle de los suspiros.

La costa uruguaya.

Coches y calles con encanto...

No hay comentarios:

Publicar un comentario