miércoles, 30 de enero de 2013

San Gregorio, el monte del mapa de Abauntz.

La Cueva de Abauntz se halla en el Paso del mismo nombre.
En 2009 fue noticia en los medios de comunicación de todo el Mundo el hallazgo del mapa labrado sobre  piedra más antiguo de Europa en el Yacimiento de la Cueva de Abauntz, a excaso kilómetro y medio del pueblo de Arraitz, en el Valle de Ultzama. Alguien, hace 13660 años, se le ocurrió labrar en una piedra de un kilo de peso el mapa del entorno, un labrado donde aparece la Regata de Zaldazain y el Monte San Gregorio así como algunas charcas, lugares de paso y representaciones de animales. El hallazgo tuvo tal repercusión mundial que un programa televisivo coreano sobre mapas se puso en contacto con Pilar Utrilla, la arqueóloga aragonesa y catedrática de la Universidad de Zaragoza que encabezó las excavaciones en esta cueva desde 1976. Hay que decir que el descubrimiento del mapa se remonta al año 1993, y aunque su divulgación en castellano y francés se produjo los años posteriores, no ha sido hasta la publicación del yacimiento en inglés lo que le ha permitido tomar relevancia internacional. Por otro lado, continúan las investigaciones para descifrar la cara B de la piedra labrada.

                 El Monte San Gregorio es  protagonista en el labrado de Abauntz con 695 metros de altitud, esta pequeña montaña domina los campos y robledales de Arraitz, y Ainara y yo la hemos ascendido esta mañana para conocer con nuestros ojos el entorno plasmado en el famoso mapa. Para ello arrancamos de Arraitz con idea de visitar primero la cueva y subir después el monte desde el norte. Desde Arraitz una pista forestal se dirige al norte hasta una nave ganadera, en ella hay un cruce y un cartel  indica la dirección  a seguir para llegar a la Regata de Zaldazain, esta regata es la que forma el Paso de Abauntz donde se encuentra la Cueva. La pista se dirige poco a poco hasta el desfiladero formado por el espolón rocoso del Monte San Gregorio y el peñasco de Arizarte u Oyarku. En el mismo estrechamiento parte a mano derecha un empinado y resbaladizo sendero que nos lleva hasta la Cueva de Abauntz.
       

¿El mapa del tesoro?
Cruce a las afueras de Arraitz indicando la dirección a la Regata Zaldazain.

Ultzama, lugar de robles.

La pista a Abauntz.

Bojes y musgo abundantes en el sendero a la Cueva de Abauntz.

El espolón rocoso de San Gregorio.

Cueva de Abauntz.
 La Cueva de Abauntz permanece cerrada a cal y canto en la actualidad al tratarse de un yacimiento de gran importancia, en su interior, además del famoso mapa, han aparecido restos óseos y utensilios de varias épocas, desde el Paleolítico hasta los Romanos pasando por la Edad de Bronce. Su "descubrimiento arqueológico" se produjo en 1932 por J.M de Barandiarán y Telesforo de Aranzadi convirtiéndose así en unos de los yacimientos prehistóricos más interesantes del Valle del Ebro.

           La Cueva de Abauntz, como toda cavidad de la Cultura Vasca, posee sus propias leyendas. Cuenta la gente de Arraitz que en la cueva vivían varias lamias y que un pastor de la casa Sumbillenea cambiaba con ellas leche por monedas de oro. Un día mezcló la leche con excrementos de oveja y las lamias se dieron cuenta del engaño persiguiendo al pastor hasta las puertas del pueblo, es entonces cuando sonaron las doce campanadas y ellas huyeron. Sin embargo, el pastor no pudo librarse de la maldición de las lamias, ellas maldijeron Casa Sumbillenea para que nunca faltara un inválido en esta casa.

Saliente sobre Zaldazain.

Volviendo la vista a Arraitz.

Regata de Zaldazain.

Charca-Humedal tras el desfiladero.

Puente de Usillaga.

Regata de Zaldazain.
 La pista forestal que atraviesa el desfiladero continúa hacia el cordal de montañas entre Belate y Lekunberri y nosotros continuamos por ella. Tras el estrechamiento de Abauntz aparece una charca a la derecha de la pista acompañada de un panel informativo, el cual explica la importancia de los humedales de Ultzama y su biodiversidad. Pronto aparece ante nosotros el Puente de Usillaga, el cual nos permite abandonar la pista y cruzar a la otra orilla de la Regata Zaldazain para internarnos por fin en la ladera norte de San Gregorio. El nuevo camino asciende hasta un collado a 620 metros de altura, y desde aquí y monte a través nosotros hollamos la cima de San Gregorio, contentos por venir y subir la montaña que aparece en el Mapa de Abauntz, el más antiguo de Europa. La cima está plagada de bloques de piedra y bojes, y sus vistas son reducidas.

              De regreso, desandamos el trayecto de ida hasta el collado y retomamos el camino que nos lleva hasta una borda en un lugar idílico. Una vez aquí, el camino de regreso a Arraitz no tiene pérdida y se atraviesan  algunos lugares preciosos donde destaca algún roble enorme. Hay que recordar que parte de Arraitz forma parte de "Los Robledales de Basaburua-Ultzama", Zona de Especial Conservación. También, Arraitz forma parte del Parque Micológico de Ultzama. De vuelta en Arraitz no podemos evitar echar un vistazo al caserío de Sumbillenea y cerrar así un paseo muy interesante.

Cima de San Gregorio (695m)

Huevos de rana.

Sitios idílicos.

Robles enormes.

Ultzama y Basaburua, lugar de robles.

Afueras de Arraitz.


Paseo de 5,5km


miércoles, 23 de enero de 2013

Piedra Fecundante de Santa Lucía en Monegros 2008

Trepada en la base.
 Conocí Monegros en 2008, en un viaje de turismo con Ainara por la Hoya de Huesca y la Sierra de Guara. Hacía mal tiempo y en la Oficina de Turismo de Huesca nos informó un chico muy majo acerca de las "Piedras Fecundantes" que había diseminadas por los Monegros. Nosotros nunca habíamos oído hablar de ellas, lo cual es bastante lógico al tratarse de yacimientos que no atraen al turismo de masas, así que para allí que nos fuimos.

          Las Piedras Fecundantes son peñas que afloran de entre los campos de cereal que fueron modeladas por la mano del hombre hace cientos de años, dándoles forma de úteros y vaginas convirtiéndolas así en templos de fecundidad. Aquí acudían mujeres con problemas de fecundidad y hombres con problemas de erección a realizar sus ritos de curación. En siglos más recientes estos ritos estuvieron perseguidos por la iglesia. Se cuenta que estos rituales han llegado a celebrarse hasta cerca de nuestros tiempos.

           La Piedra de Santa Lucía está a las afueras de Tramaced y Ainara y yo tuvimos la suerte de preguntar a un hombre del pueblo que nos acompañó hasta la misma. El señor nos explicó que de niños muchos del pueblo bajaban hasta la piedra para jugar en ella y en las otras piedras de alrededor, como si fueran los columpios del pueblo. Tras despedirse, Ainara y yo disfrutamos curioseando el lugar. Efectivamente la piedra posee un túnel horadado de acceso a su interior a imitación de una vagina, el túnel se comunica con la cámara del interior, el útero, a través de un agujerito, y la cámara está iluminada gracias a la luz natural que le llega a través de una abertura. Aquellos que manipularon esta piedra poseían conocimientos de ginecología obligando a quien quiera salir de ella (por ejemplo en el ritual) a hacerlo con la cabeza por delante porque de la otra manera, con los pies, es muy difícil. Cerca de la piedra hay otra de gran tamaño que sirvió de Necrópolis.

            Las Piedras Fecundantes de Monegros y Hoya de Huesca son un fenómeno único en el Mundo y algunos expertos piden su preservación. Respecto al origen, unos autores defienden el origen Romano-Cristiano y otros el Musulmán. A lo largo de la llanura hay diseminadas varias docenas de ellas que van quedando en el olvido, únicamente algunos paneles informan de su existencia, no hay balización para llegar hasta ellas, y pensándolo mejor quizá sea mejor así.

      
Peña de Santa Lucía.

Abertura superior.

Entrada minúscula al "Útero"

Túnel que imita a una vagina.

Entrada de la Piedra Fecundante.

martes, 22 de enero de 2013

Diablozulo, la Cueva del Diablo.

Entrada orientada al norte.
En la misma Cuenca de Pamplona hay una gruta idónea para iniciarse en esto de las cuevas, se trata de la Cueva del Diablo o Diablozulo, una oquedad ideal para matar el tiempo una tarde sin planes a escasos 15 kilómetros de Pamplona. El lugar posee su atractivo porque dentro se han encontrado yacimientos que van desde la Edad de Bronce hasta la Edad Media, y el recorrido de la cueva es entretenido porque se atraviesan tres salitas interesantes con algún que otro espeleotema. Los primeros pobladores del Valle de Elorz vivieron aquí.

                 Se trata de una cavidad facilita sin gran desarrollo que puede desmotivar algo a los más abezados, de hecho a Asier le pareció demasiado sencilla para su gusto. En Guerendiain sin embargo, están orgullosos de su cueva, y hay un panel informativo en el pueblo hablando de ella. Un sendero balizado con cairns parte de una antigua cantera a las afueras del pueblo y sube en menos de un kilómetro hasta la misma. Completamos la tarde echando un vistazo a la última cascada del cercano Barranco de Diablozulo, las lluvias de los últimos días habían hecho crecer el caudal y era impresionante.

Columnas interesantes.

Minerales cristalizados.

lunes, 21 de enero de 2013

En las entrañas de Noriturri

Techos planos en la entrada.
Continúa el mal tiempo en nuestras montañas, semanas de lluvia, nieve y ríos súper crecidos, y en espera del siguiente anticiclón o ventana de buen tiempo, nos ha entrado la fiebre por hacer algunas cuevas clásicas. Esta vez le toca el turno a la de Noriturri en Urbasa, una cueva fácil de grandes salas y 200 metros de desarrollo, cerca de su entrada hay otras muy famosas como la de los Cristinos o la de Akuandi, sitios de cómodo acceso desde la pista de Limitaciones (con autorización), sin embargo esta vez decidimos dar un paseo sobre la nieve y acercarnos por el sur.  En esta vertiente varios caminos suben a Urbasa desde los pueblos del Valle de Ameskoa, habiendo infinidad de pasos entre las peñas, nosotros aprovechamos la pista hormigonada de Eulate que sube al Puerto de Gonea, esta pista continúa por la planicie de Urbasa hasta llegar a la de Limitaciones.

                Para llegar a la boca de entrada de Noriturri, vasta con coronar el Puerto de Gonea y continuar 500 metros por la pista hasta un lugar donde hay una dolina a la derecha, en la pared rocosa de la dolina está la entrada. La cueva de Noriturri llama la atención por su sala de entrada cubierta por un techo plano, después hay un estrechamiento donde hay que destrepar un poquito hasta salir a la gran sala central, un sótano enorme repleto de desprendimientos y varios espeleotemas en su orilla derecha, donde destacan algunas columnas y un domo. Esta parte de la sala la cubre una bóveda colmada de estalactitas. Cerca aparece la entrada a una galería cuyo suelo es arcilloso, su dirección es norte y es tan grande que por ella circularía una camión, esta galería es preciosa, en sus paredes hay infinidad de salientes alargados. Continuando por ella se suceden varias salitas cubiertas por bóvedas achatadas hasta llegar al final de la cavidad, donde hay varios gours de gran tamaño. Nosotros empleamos unas cuatro horas en la aproximación a pie desde Eulate y en el recorrido integral de la cueva. De vuelta al coche hacemos algunos planes para Urbasa en el futuro, queremos visitar Cristinos, Tximua, Origutxi etc... Creo que es una de las mejores maneras de hacer descanso activo.

Eulate.

Tras el puerto de Gonea, nos internamos en el Parque Natural de Urbasa.

Boca de entrada de Noriturri.

Formaciones muy chulas en el interior.

Mágico mundo subterráneo.

Grandes Gours al final de la cueva.

Domo en la sala central.

Corte de la cara sur de Urbasa, al fondo Peñas de Etxabarri.

domingo, 20 de enero de 2013

Cueva de Aribe


Jugando en oposición.
En el Valle de Aezkoa, en el margen izquierdo de la carretera de Aribe a Orbara, en el abrigo rocoso de Aizpea,  se encontraron hace unos años los restos de una mujer muerta hace 8000 años, siendo  los restos óseos más antiguos y mejor conservados de Navarra. El lugar llama la atención por ser un gran anfiteatro rocoso y horadado sobre el río Irati. Encima del abrigo donde aparecieron los restos hay además una cueva preciosa, colgada en el macizo de Bultzarregi, una cueva que ya visité en varias ocasiones cuando vivía en Orbara hace unos años, y ayer quise enseñársela a Asier.

         Para acceder a la cueva hay que salvar un muro descompuesto a la izquierda del abrigo y equipado con un parabolt. La trepada se las trae porque cada año se desprenden nuevas piedras del zócalo y son dos-tres metros muy resbaladizos, tanto es así que algún grupo de espeleología ha equipado el paso con una cuerda fija, la cual utilizamos debajo de la lluvia. Una vez arriba el voladizo que cubre las dos entradas a la cueva nos protege de la lluvia, el sitio es alucinante porque las hiedras cuelgan del techo y hay buenas vistas sobre el Irati.

          La Cueva de Aribe no posee un gran desarrollo horizontal ni vertical, pero su recorrido en forma de circuito (se entra por una cavidad y se sale por otra) es una gozada, además dentro hay dos niveles comunicados por un agujerito o una sima rapelable dando origen a interesantes posibilidades. De nuestra visita de ayer nos llamó la atención la gran cantidad de fauna que había, que si arañas, que si insectos, que si murciélagos, ¡había hasta un pelícano! Nosotros pasamos el rato cacharreando en la sima antes de salir y rapelar el muro resbaladizo de la base.


Jumareando el muro de acceso.
Un abrigo precioso y hiedras que cuelgan.

¡El Pelícano!
Burbujas rocosas.
Pasito estrecho entre galerías.
Asier en la sima.


Cacharreando.

 
Un rápel para salir.

Murciélagos.

martes, 15 de enero de 2013

Cueva de Basaura 2005

Gatera de varios metros.
Hace siete años tuve la oportunidad de conocer la Cueva de Basaura, en el Valle de Ameskoa, en un momento de mi vida en el que las cuevas no me atraían mucho. Joseba, Antonio e Itzi me arrastraron al interior de esta cueva cada vez más famosa por su gran desarrollo horizontal (algunos le calculan más de ocho kilómetros de galerías laberínticas) Recuerdo que estuvimos andando buen rato por una galería ancha y sin formaciones, también me acuerdo de una gatera súper chula que hicimos de varios metros de recorrido, recuerdo que trepamos por una colada, creo que al final llegamos a un lugar donde la galería comenzaba a inundarse y allí nos dimos la vuelta.

        Basaura posee algunos rincones mágicos para la espeleología como el Lago Itxako, la Sala de Blas, el Paso de los Gours o los Sifones finales. En época seca muchos espeleólogos han llegado hasta el Sifón final, cuando algunas galerías no están inundadas. Además, Basaura fue lugar de habitación del hombre prehistórico (pinturas rupestres) y morada del oso cavernario en el Cuaternario (arañazos en las paredes). Éstos y otros motivos son suficientes para una futura visita, habrá que volver.

Poniendo a punto los frontales.

Experiencia muy bonita.
Mapa de la cueva.