jueves, 21 de marzo de 2013

Circular a los Mallos de Riglos

Mirador de Ventuso. El Fire parece chiquitito desde aquí.
Los Mallos de Riglos son famosos en el mundo entero por la escalada, los míticos Rabadá y Navarro, los saltos base en la Visera, los solos de Alex Huber y Carlos García, los alejes entre chapas, el conglomerado riglero y un montón de cosas más. Gran infinidad de escaladores de todo Aragón y de toda España vienen a esta meca del mundo de la escalada para subir como lagartijas por sus paredes repletas de panzas y pasos súper-verticales, sin embargo pocos sabrán que en todo este macizo entre el Embalse de la Peña, Ayerbe y el propio pueblo de Riglos hay un estupendo entramado de senderos señalizados entre peñas y miradores vertiginosos, que resultan ser una maravilla para senderistas y korrikalaris. Cuando el mal tiempo se instala en el Alto Pirineo esta zona es muy recomendable, y si las nubes lo permiten, la visión desde los lugares más elevados sobre la Cordillera nos dejará con la boca abierta.

             Son las once de la mañana cuando arranco del Embalse de la Peña montado sobre mis zapatillas de correr por el monte ,con ganas de trotar pero también de hacer muchos altos para contemplar el paisaje. Me apetece ir de tranqui, el lugar lo merece. La PR-HU 98 nos puede servir de referencia aunque luego podamos escoger otras alternativas. Este recorrido balizado con marcas blancas y amarillas une este Embalse con el pueblo de Riglos y después regresa por el monte. Los primeros metros transcurren por una pista a la par de las vías del tren (línea Canfranc-Zaragoza), y tras el estrechamiento de la Presa del Embalse, la pista da paso a un sendero muy bonito que cruza en tres ocasiones las vías. Este primer tramo con vistas a Peña Rueba y a la chavalería que desciende el río Gállego en piragua o rafting, es un sube y baja constante ,y me sorprenderé al llegar a Riglos y comprobar en el GPS que llevo casi 400 metros de desnivel positivo cuando esperaba un llaneo por el valle. El primer Mallo que sale al paso es el Mallo Fire y sus airosas cinco puntas.

Abundancia de PRs, GRs y senderos locales.

La vía del tren en la orilla del Embalse de la Peña.

Paredón calcáreo sobre la Presa del Embalse de la Peña.

Peña Rueba, lugar de ferratas (2) y escalada equipada de varios largos en su cara sur.

Río Gállego, un lugar ideal para los deportes acuáticos de aventura.
Los Mallos de Riglos son increíbles; el espolón del Mallo Fire parece irreal de lo estrecho y vertical que es, en el Mallo Pisón hay escaladores en la parte central a los que da miedo mirarles porque arriba del todo extraploma, y la aguja del Puro se intuye en la inmensidad de su cara sur. Atravieso las afueras del pueblo caminando con la vista puesta en las paredes, y localizo a una cordada iniciando los primeros largos del Espolón Adamelo y a otra negociando la entrada de la marcada chimenea inmediatamente a la izquierda. A partir de la iglesia enfilo un descompuesto y empinado sendero entre coscojares, que me llevará a la loma que cae del Mallo Colorado. Aquí, la visión sobre el paredón extraplomado de la Visera acojona. ¡Y pensar que algunos suben por ahí sin cuerda! Al menos el famoso escalador madrileño Carlos Suárez sube con un paracaídas a la espalda, aunque hay que escalar 80 metros desde el suelo para que en caso de caída pueda abrirse.

             En frente tengo el Mallo Colorado y a mi derecha el Mallo Cored y no puedo evitar recordar algunas historias. Como nunca he tenido nivel ni perseverancia para escalar en los Mallos Grandes, vine en un par de ocasiones a los Mallos Pequeños y escalé en estos dos Mallos y en la Aguja Roja en compañía de buenos amigos

Y de pronto aparecen los protagonistas, ¡el Fire, el Puro y el Pisón!

El Mallo Pisón es alucinante. En la foto se puede apreciar el Puro.

La iglesia de Riglos. Detrás, Peña Rueba en la lejanía, y Mallo Pisón y Espolón Adamelo en la cercanía.

La Aguja Herrera y el Mallo Magdalena.

El Mallo Colorado.

Pisón y el mítico Mallo la Visera.
Continúo por el sendero de 6 kilómetros que da la Vuelta a los Mallos en corto, que se le conoce como el "Camino del Cielo", aunque otros lo llamen el "Camino de Ventuso". Gracias a internet, me entero que el mantenimiento de este precioso recorrido lo lleva la Asociación de vecinos y amigos de Riglos (¡Chapeau para ellos!). El Camino del Cielo rodea los Mallos por la parte trasera hasta subir al Mirador de Ventuso, donde disfruto de la visión. Después desciendo con cuidado al Collado del Fire donde retomo la PR.

Un sendero con buenos balcones.

Riglos aparece entre las paredes.

Sandwich de Mallo Pisón, entre Mallo Colorado y la Visera.

¿Quién dijo que correr por el monte no era disfrutar? Yuuuujuuuuu

Gracias a la Asociación de Vecinos y Amigos de Riglos el "Camino del cielo" está limpio y señalizado.
La PR me devolverá al Embalse de la Peña tras una subida a un hombro, del cual puedo observar el Pirineo todo nevado, y descender veloz hacia la Foz de Escalete, uno de los primeros lugares de escalada de Aragón donde se escaló octavo grado. Y tras dos horas y media de deleite, aterrizo en el punto de partida. Hay que decir que la Circular que propongo discurre en dos terceras partes de su recorrido por senderos bastante técnicos, aunque parezca mentira. El terreno del Reino de los Mallos está repleto de rocas y cantos rodados como en ningún otro sitio, así que cuidado para el que quiera correr rápido.

          Merece la pena visitar los pueblos de La Peña y de Triste asentados a la orilla del Embalse. Son lugares súper-tranquilos y apartados, ideales para desconectar y observar los frutales en flor en esta época del año.

Midi, Moleta, Collarada, Collaradeta, Semolas, Retona, Telera......

La Foz de Escalete.

Frutales en flor, por fín llega la Primavera.
17,23km y 975m positivos en 2h 30´

2 comentarios:

  1. Muy bueno Christian, estas hecho un titan, bueno mas bien un sarrio.

    Un saludo, Juanjo.

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  2. Bonita vuelta para conocer la zona. Ayer como teniamos mala meteo por aqui, nos fuimos a patearla y quedamos encantados. Gracias por enseñarnosla. Saludos Miguel.

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