martes, 22 de enero de 2013

Diablozulo, la Cueva del Diablo.

Entrada orientada al norte.
En la misma Cuenca de Pamplona hay una gruta idónea para iniciarse en esto de las cuevas, se trata de la Cueva del Diablo o Diablozulo, una oquedad ideal para matar el tiempo una tarde sin planes a escasos 15 kilómetros de Pamplona. El lugar posee su atractivo porque dentro se han encontrado yacimientos que van desde la Edad de Bronce hasta la Edad Media, y el recorrido de la cueva es entretenido porque se atraviesan tres salitas interesantes con algún que otro espeleotema. Los primeros pobladores del Valle de Elorz vivieron aquí.

                 Se trata de una cavidad facilita sin gran desarrollo que puede desmotivar algo a los más abezados, de hecho a Asier le pareció demasiado sencilla para su gusto. En Guerendiain sin embargo, están orgullosos de su cueva, y hay un panel informativo en el pueblo hablando de ella. Un sendero balizado con cairns parte de una antigua cantera a las afueras del pueblo y sube en menos de un kilómetro hasta la misma. Completamos la tarde echando un vistazo a la última cascada del cercano Barranco de Diablozulo, las lluvias de los últimos días habían hecho crecer el caudal y era impresionante.

Columnas interesantes.

Minerales cristalizados.

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